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El Ministerio de Espacio Público detalló el Plan de Arbolado 2024: se incorporarán más de 18.000 ejemplares en toda la Ciudad

junio 24, 2024 · 4 min de lectura

Con una inversión enfocada en la remediación tras las tormentas estivales y la ampliación de la cobertura vegetal, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires proyecta plantar 18.074 árboles entre mayo y octubre. La cifra representa un incremento del 50% respecto al año anterior e incluye un relevamiento integral en el Parque Tres de Febrero.

Estrategia de reforestación, planteras y remediación tras el temporal

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, a través del Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana, presentó los ejes operativos del Plan de Arbolado Urbano 2024. Las tareas de plantación, que comenzaron en mayo y se extenderán de manera intensiva hasta octubre, buscan responder a la planificación anual y reparar los daños provocados por las severas condiciones meteorológicas registradas a fines del año pasado.

En total, la gestión porteña incorporará 18.074 nuevos árboles. De esta cifra, 15.000 ejemplares responden a la meta trazada por el Plan Maestro de Arbolado, mientras que 3.074 unidades adicionales fueron asignadas para mitigar las pérdidas del temporal del 17 de diciembre de 2023, fecha en la que se desplomaron cerca de 1.000 árboles. Este volumen de reforestación implica un incremento superior al 20% respecto al promedio de los últimos años y un aumento del 50% en comparación con la temporada 2023.

Las tareas de distribución abarcan tanto alineaciones de veredas como grandes parques porteños:

  • Nuevas planteras en vía pública: Se construirán 7.500 planteras en aceras donde no existían.
  • Reposición en planteras vacías: Se detectaron e intervinieron 6.131 espacios vacíos en veredas.
  • Espacios verdes y parques: Se sumarán 4.443 árboles en plazas y predios públicos de las 15 comunas.

El titular de la cartera ambiental, Ignacio Baistrocchi, fundamentó la relevancia patrimonial y ecológica de estas tareas en el entorno urbano:

«El arbolado de la Ciudad es patrimonio natural y cultural; cuidarlo es para nosotros una política de Estado. Vamos a sumar 18.000 árboles y a seguir mejorando la cobertura vegetal y la calidad del bosque urbano porteño. Durante estos meses trabajamos en un plan detallado de remediación y reposición de los ejemplares que perdimos fundamentalmente tras el temporal de diciembre; y estas plantaciones complementan los trabajos de mantenimiento integral que realizamos diariamente y de forma preventiva sobre todos los ejemplares arbóreos.» — Ignacio Baistrocchi, Ministro de Espacio Público e Higiene Urbana.

Variedad de especies y proyecto histórico para el Parque Tres de Febrero

La selección de especies para la vía pública se rige por el trazado oficial del Plan Maestro para cada corredor vial, mientras que en los espacios verdes se priorizan especímenes idénticos o afines a los diseños paisajísticos originales.

El plan anual contempla el uso de al menos 30 especies arbóreas, entre las que destacan el fresno americano, fresno dorado, crespón, fotinia, viscote, pata de vaca (o pezuña de buey), anacahuita, cedro misionero, lapacho rosado, ciruelo de flor, jacarandá, liquidámbar, tulipanero, plátano, tilo, ibirapitá (o caña fístula), tipa y arce plateado. Los ejemplares jóvenes son provistos por las empresas concesionarias responsables del mantenimiento del arbolado en cada zona.

Una intervención diferenciada se lleva adelante en el Parque Tres de Febrero, el pulmón verde más extenso del distrito, que sufrió pérdidas severas en su estructura forestal. Allí, las autoridades ejecutan un censo árbol por árbol para confeccionar un plan de reforestación basado en la documentación gráfica e histórica del proyecto original del parque.

El ciclo de desarrollo del bosque urbano

Según los especialistas del área ambiental porteña, un ejemplar joven destinado al arbolado de alineación requiere entre 15 y 20 años de desarrollo para alcanzar dimensiones que permitan brindar servicios ecosistémicos perceptibles (sombra, absorción de agua y captura de carbono). Su etapa de plena madurez y máximo aporte ambiental se alcanza entre los 40 y 50 años de vida.

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