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Salud

La Ciudad reconoció a los médicos que hicieron historia con cirugías fetales en hospitales públicos

septiembre 21, 2026 · 9 min de lectura
La Ciudad reconoció a los médicos que hicieron historia con cirugías fetales en hospitales públicos

Los equipos médicos del Hospital Fernández y de la Maternidad Sardá fueron reconocidos por la Ciudad de Buenos Aires por haber realizado intervenciones fetales de alta complejidad que marcaron hitos dentro del sistema público de salud. Se trata de procedimientos que permitieron tratar, antes del nacimiento, patologías graves que comprometían la salud y las posibilidades de desarrollo de los bebés.

Detrás de la distinción hay dos historias médicas extraordinarias. Una comenzó en noviembre de 2024, cuando cerca de 30 profesionales operaron durante tres horas a un bebé dentro del útero materno para corregir una malformación de su columna. La otra tuvo lugar meses después en la Maternidad Sardá, donde una cirugía con fetoscopía y tecnología láser permitió tratar una grave complicación de un embarazo gemelar. Aquellas primeras experiencias no quedaron como hechos aislados: la Sardá consolidó posteriormente un programa de medicina fetal que continuó realizando estas intervenciones.

Un reconocimiento a dos equipos de la salud pública porteña

El Gobierno de la Ciudad distinguió a los profesionales del Hospital General de Agudos Juan A. Fernández y del Hospital Materno Infantil Ramón Sardá que participaron de estas experiencias pioneras.

El reconocimiento fue encabezado por el jefe de Gobierno, Jorge Macri, junto con el ministro de Salud porteño, Fernán Quirós. Los profesionales recibieron placas conmemorativas por los avances alcanzados en medicina y cirugía fetal.

Participaron autoridades y profesionales de obstetricia, diagnóstico prenatal, anestesia, instrumentación, enfermería y salud mental. Por el Fernández estuvieron su director, Carlos Damin; la subdirectora, Bibiana Amor Curti; y el director general de Administración, Federico Azpiri. Por la Maternidad Sardá participaron su directora, Sandra Susacasa, y el subdirector, Edgardo Presta.

Pero para comprender la dimensión del reconocimiento hay que remontarse casi dos años y reconstruir cómo se produjeron las intervenciones.

El primer hito ocurrió en el Hospital Fernández

El 24 de noviembre de 2024, el Hospital Fernández realizó la primera cirugía fetal abierta de mielomeningocele del sistema público de salud del país. La paciente se encontraba en la semana 27 de embarazo y el bebé había sido diagnosticado con esta malformación congénita del sistema nervioso central.

El mielomeningocele es una forma grave de espina bífida. Se produce cuando la columna vertebral no se forma y cierra correctamente durante el desarrollo fetal, dejando expuestos tejidos y estructuras nerviosas. Sus consecuencias pueden incluir distintos grados de compromiso neurológico y motor.

No todos los diagnósticos pueden tratarse mediante cirugía fetal. La doctora Liliana Voto, jefa del Departamento Materno Infanto Juvenil y coordinadora del equipo de Medicina y Cirugía Fetal del Fernández, explicó entonces que existe un momento específico del embarazo para intervenir y que cada caso debe atravesar una evaluación protocolizada.

La Ciudad reconoció a los médicos que hicieron historia con cirugías fetales en hospitales públicos

Tres horas de cirugía y alrededor de 30 profesionales

La magnitud del procedimiento permite comprender por qué aquella operación se convirtió en un antecedente para la medicina pública argentina.

La intervención duró aproximadamente tres horas y movilizó a alrededor de 30 profesionales. Participaron especialistas en medicina fetal, obstetricia, neurocirugía, anestesiología, instrumentación y enfermería, junto con otras áreas del hospital preparadas para responder ante eventuales complicaciones.

La operación comenzó con una incisión abdominal. Luego se accedió al útero para llegar al feto y los neurocirujanos repararon la lesión de la columna. Durante el procedimiento, el bebé permaneció sedado para mantener su estabilidad. Una vez completada la corrección, el útero fue suturado y reposicionado.

El equipo del Fernández fue liderado por Liliana Voto y trabajó junto con especialistas del equipo de Cirugía Fetal del Hospital Universitario Austral. Posteriormente, el seguimiento neuroquirúrgico neonatal quedó a cargo del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez.

La paciente evolucionó favorablemente y recibió el alta médica días después para continuar su recuperación en su domicilio, aunque el embarazo requería controles y cuidados estrictos.

Del Fernández a la Maternidad Sardá

El siguiente gran paso se produjo en marzo de 2025 en la Maternidad Sardá, uno de los principales centros materno-infantiles públicos de la Ciudad.

Esta vez el desafío era diferente. Se trataba de un embarazo gemelar afectado por el Síndrome de Transfusión Feto-Fetal (STFF), una complicación que puede presentarse cuando los bebés comparten una misma placenta.

En estos embarazos pueden existir conexiones vasculares anormales en la placenta que provocan una distribución desequilibrada de sangre entre ambos fetos. Sin tratamiento, la situación puede comprometer seriamente la evolución del embarazo y la supervivencia de los bebés.

Una paciente de 24 semanas y una decisión de alta complejidad

Los antecedentes publicados posteriormente por una revista especializada en anestesiología permiten conocer más detalles de aquel caso.

La paciente cursaba un embarazo gemelar de 24 semanas cuando llegó a la guardia de la Maternidad Sardá, derivada desde el partido bonaerense de Mercedes. Según el relato publicado en abril de 2025, había realizado previamente sus controles en el ámbito privado, pero su embarazo presentaba complicaciones y no contaba hasta entonces con un diagnóstico claro de la gravedad del cuadro.

Una ecografía realizada en la Sardá permitió confirmar el Síndrome de Transfusión Feto-Fetal y determinar que reunía las condiciones para una intervención mediante el fetoscopio que había incorporado el hospital. La jefa del Servicio de Anestesiología, Carolina Álvarez, recordó posteriormente el nivel de angustia con el que había ingresado la paciente y la confirmación del diagnóstico tras los estudios.

Era el comienzo de otro procedimiento inédito para la institución.

Un pequeño endoscopio y tecnología láser dentro del útero

A diferencia de la cirugía abierta realizada en el Fernández, en la Sardá se recurrió a una técnica mínimamente invasiva conocida como fotocoagulación láser fetal mediante fetoscopía.

El procedimiento utiliza un endoscopio delgado que permite ingresar al útero y visualizar la red vascular de la placenta. Una vez identificadas las conexiones sanguíneas anormales entre ambos fetos, se emplea el láser para coagular esos vasos y separar funcionalmente las circulaciones.

El objetivo es corregir el desequilibrio de flujo sanguíneo entre los bebés y aumentar sus posibilidades de supervivencia y de una mejor evolución del embarazo.

La intervención representó además la primera cirugía de estas características realizada en la Maternidad Sardá.

El procedimiento no quedó como una experiencia aislada

Uno de los datos más importantes conocidos ahora es que aquella primera intervención permitió avanzar hacia algo más permanente.

La Maternidad Sardá consolidó su programa de medicina fetal y continuó realizando procedimientos para tratar el Síndrome de Transfusión Feto-Fetal. De acuerdo con el Gobierno porteño, el hospital concretó cinco intervenciones de este tipo durante 2025 y otras dos en 2026.

Esto significa que el reconocimiento no está relacionado únicamente con dos operaciones pioneras, sino también con la incorporación progresiva de capacidades para realizar tratamientos fetales de alta complejidad dentro del sistema público.

Qué hace diferente a una cirugía fetal

La particularidad de la medicina fetal es que modifica una idea tradicional de la atención durante el embarazo: en determinados diagnósticos, el feto puede convertirse en paciente antes de nacer.

Esto no significa que todas las malformaciones o complicaciones prenatales puedan operarse. La posibilidad de intervenir depende de la patología, la etapa de gestación, las características de cada embarazo y una evaluación médica especializada. En el caso del mielomeningocele tratado en el Fernández, Voto remarcó precisamente que no todos los casos son candidatos a una operación intrauterina.

Además, intervenir antes del nacimiento supone atender simultáneamente la seguridad de la madre y del feto, lo que explica la necesidad de equipos multidisciplinarios y una infraestructura hospitalaria preparada para responder ante complicaciones.

Quirós destacó durante el reconocimiento justamente esa característica: una intervención fetal de esta complejidad requiere la coordinación de obstetras, cirujanos, anestesistas, especialistas en medicina fetal, enfermería y otros profesionales, además de tecnología específica.

Hospitales que también funcionan como centros de formación

El Gobierno porteño vinculó los avances con la incorporación de equipamiento y la formación de profesionales dentro de los hospitales públicos. Durante el acto, Macri destacó el carácter de «hospitales escuela» de estos establecimientos y sostuvo que disponer de tecnología avanzada también permite que sus equipos continúen capacitándose.

El caso del Fernández muestra esa articulación entre instituciones. La primera cirugía fetal contó con especialistas del Hospital Universitario Austral, mientras que el seguimiento neuroquirúrgico neonatal se realizó en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez.

De esta manera, una intervención iniciada en un hospital general de adultos involucró también conocimientos y capacidades de medicina fetal, neurocirugía y atención pediátrica especializada.

El reconocimiento llega casi dos años después del primer procedimiento

La distinción permite ahora reunir dos momentos diferentes de la medicina fetal porteña.

El primero comenzó el 24 de noviembre de 2024, con la operación de mielomeningocele en el Fernández. El segundo se produjo en marzo de 2025, cuando la Maternidad Sardá incorporó la fetoscopía con láser para el tratamiento del Síndrome de Transfusión Feto-Fetal.

En septiembre de 2026, aquellos procedimientos volvieron a reunir a sus protagonistas, esta vez para recibir el reconocimiento oficial.

Más allá de las placas entregadas, los antecedentes permiten observar una evolución: de dos procedimientos considerados pioneros se pasó, al menos en el caso de la Sardá, a la continuidad de un programa específico que ya suma nuevas intervenciones.

Tecnología e infraestructura en el sistema público

El reconocimiento se realizó además en un contexto de inversiones en infraestructura sanitaria. El Gobierno porteño informó que mantiene un plan de 500 obras en hospitales y centros de salud. Entre las intervenciones mencionadas oficialmente figuran nuevas unidades de terapia intensiva en los hospitales Vélez Sarsfield, Ramos Mejía y Fernández; nuevas guardias en el Pirovano, Tornú y Udaondo; y nuevos consultorios externos en el Piñero, Rivadavia y Penna.

También se realizaron obras en más de 20 Centros de Salud y Acción Comunitaria, se incorporó el primer acelerador lineal del sistema público en el Hospital Marie Curie y se sumaron Centros de Diagnóstico en Palermo y Villa Urquiza a los que ya funcionaban en La Paternal y Barracas.

En ese escenario, los procedimientos del Fernández y la Sardá muestran una de las áreas de mayor complejidad tecnológica: la posibilidad de diagnosticar y, en casos seleccionados, comenzar a tratar determinadas enfermedades antes del nacimiento.

Información útil

El Hospital General de Agudos Dr. Juan A. Fernández está ubicado en Cerviño 3356, en Palermo. La dirección está consignada en la información oficial difundida por el Gobierno porteño sobre el reconocimiento.

La Maternidad Sardá funciona en Parque Patricios y es un establecimiento público especializado en atención materno-infantil y perinatal.

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