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Educación

Elegir la escuela secundaria también puede definir la continuidad educativa

septiembre 23, 2026 · 6 min de lectura
La deserción escolar en las escuelas secundarias de CABA y la importancia de que los adolescentes participen en la elección de la orientación educativa vinculada con su futuro

La elección de la escuela secundaria no debería reducirse a una decisión tomada exclusivamente por los adultos. La orientación, la modalidad y la propuesta educativa influyen en la experiencia cotidiana de los adolescentes y en la manera en que proyectan su futuro.

Cuando la escuela elegida no coincide con sus intereses, habilidades o expectativas, puede aparecer desmotivación y una menor identificación con el aprendizaje. Sin embargo, la falta de afinidad con la orientación no explica por sí sola el abandono escolar: las trayectorias educativas también están atravesadas por factores económicos, familiares, laborales, institucionales y personales.

Una decisión que necesita escuchar a los adolescentes

La cercanía con el domicilio, la tradición familiar, el prestigio de una institución o la recomendación de otros adultos suelen tener un peso importante al momento de elegir una escuela secundaria. Estos criterios pueden ser razonables, pero resultan insuficientes si no se consideran los intereses del futuro estudiante.

En muchas familias, los adolescentes participan poco de la búsqueda o conocen la orientación de la escuela cuando la decisión ya está tomada. El problema puede hacerse visible después, cuando descubren que deberán transitar durante varios años una propuesta educativa alejada de aquello que les interesa aprender.

No es lo mismo cursar en una escuela orientada en Comunicación, Arte, Economía, Ciencias Naturales o Informática. Tampoco resulta equivalente elegir una secundaria común que una escuela técnica, donde la carga horaria, la extensión de la carrera y la formación especializada presentan características diferentes.

La elección, por lo tanto, requiere conversar sobre las materias, los proyectos institucionales, la modalidad de cursada y las posibilidades que ofrece cada establecimiento.

El abandono escolar tiene múltiples causas

La deserción escolar no puede atribuirse a una única razón ni responsabilizar exclusivamente a los estudiantes o sus familias. Se trata, generalmente, del resultado de un proceso en el que se acumulan dificultades.

Según información difundida por UNICEF Argentina, entre los motivos escolares registrados para abandonar los estudios, el 28% de los adolescentes señaló que la escuela no le gustaba o que no la consideraba necesaria, mientras que el 9% indicó haber quedado libre por inasistencias. Entre las razones externas a la escuela aparecen las dificultades económicas, el embarazo adolescente y las responsabilidades de cuidado. Los datos provienen de la Encuesta Nacional de Niñas, Niños y Adolescentes 2019-2020.

El informe Adolescentes, Jóvenes y Educación Secundaria, elaborado por UNICEF y la Organización de Estados Iberoamericanos, advierte que las trayectorias educativas también están condicionadas por el ingreso temprano al mercado laboral, las desigualdades socioeconómicas, las responsabilidades familiares y determinados aspectos de la organización institucional de la escuela secundaria.

En consecuencia, una orientación poco compatible con los intereses del estudiante puede contribuir al desinterés, pero no debe presentarse como la causa general del abandono. La prevención requiere observar la situación completa y actuar antes de que las inasistencias, las materias pendientes o la desvinculación se vuelvan permanentes.

Qué muestran las estadísticas de la Ciudad

La tasa de abandono interanual de la educación secundaria común en la Ciudad de Buenos Aires fue del 6,4% entre los ciclos lectivos 2024 y 2025. Esto representa una disminución frente al 7,2% registrado entre 2023 y 2024 y ubica a CABA ligeramente por debajo del promedio nacional del 6,9%. Los datos surgen de la última serie publicada por la Secretaría de Educación de la Nación, actualizada en mayo de 2026.

Conviene agregar inmediatamente esta aclaración:

La tasa de abandono interanual mide el porcentaje de estudiantes que, entre dos ciclos lectivos consecutivos, no promovieron ni volvieron a matricularse como repitentes. Por eso, no debe confundirse con las salidas ocurridas durante el año ni permite conocer por sí sola las razones del abandono.

El dato resulta muy útil para contextualizar el problema, pero no existe una estadística oficial de CABA que permita afirmar que la elección de la escuela por parte de los padres sea una causa específica o mayoritaria del abandono. Esa relación debe presentarse como un factor posible de desmotivación, no como una conclusión estadísticamente comprobada.

Cuando estudiar pierde sentido

La orientación de la escuela no determina necesariamente la carrera universitaria ni la ocupación futura, pero sí organiza una parte importante de la experiencia escolar. Cuando los contenidos se relacionan con los intereses del adolescente, pueden favorecer la participación, la curiosidad y el compromiso.

En cambio, si el estudiante siente que la formación recibida no dialoga con aquello que desea hacer, puede comenzar a preguntarse para qué estudia. Esa pérdida de sentido no siempre se manifiesta mediante una decisión repentina de abandonar. Con frecuencia aparece gradualmente a través de ausencias, bajo rendimiento, falta de participación o conflictos reiterados.

Estas señales no deberían interpretarse únicamente como falta de voluntad. También pueden indicar que el adolescente necesita acompañamiento pedagógico, orientación, una revisión de su trayectoria o incluso evaluar un cambio de establecimiento.

Elegir en familia no significa decidir por los hijos

Escuchar a los adolescentes no implica dejarlos solos frente a una decisión compleja. La responsabilidad de los adultos consiste en acompañar, informar y ayudar a comparar alternativas posibles.

Antes de inscribirlos, es recomendable conocer las orientaciones disponibles, revisar los planes de estudio, consultar la carga horaria y conversar con las autoridades de las instituciones. También es útil visitar las escuelas, participar de jornadas abiertas y preguntar por los talleres, proyectos, idiomas, prácticas formativas y actividades extracurriculares.

La conversación familiar puede comenzar con preguntas concretas: qué materias disfruta el estudiante, qué actividades despiertan su curiosidad, cómo imagina su futuro y en qué tipo de escuela se sentiría cómodo. Sus respuestas no tienen que constituir una elección profesional definitiva, pero sí deben formar parte de la decisión.

El papel de las escuelas primarias y secundarias

La articulación entre el nivel primario y el secundario resulta fundamental. Las escuelas pueden organizar visitas, encuentros con estudiantes, muestras de especialidades y actividades que permitan conocer las distintas modalidades antes de la inscripción.

Una vez iniciada la secundaria, también es necesario detectar tempranamente las dificultades. Los equipos docentes, tutores y departamentos de orientación pueden intervenir ante cambios de conducta, reiteradas inasistencias o una caída sostenida del rendimiento.

La respuesta no siempre será cambiar al estudiante de escuela. En algunos casos bastará con ofrecer apoyo pedagógico, mejorar su integración al grupo o ayudarlo a relacionar los contenidos con sus intereses. En otros, un pase planificado a una institución con una propuesta más adecuada puede evitar una desvinculación definitiva.

Cómo buscar una escuela secundaria en la Ciudad

El Gobierno de la Ciudad dispone de un buscador oficial de establecimientos educativos que permite consultar escuelas por nivel, modalidad, gestión, barrio y orientación. Esta herramienta facilita la comparación de alternativas antes de realizar la inscripción.

La Ciudad también desarrolla el programa Secundaria Aprende, orientado a transformar la escuela secundaria y promover una experiencia educativa con mayor sentido y propósito para los estudiantes.

Para prevenir el abandono escolar, la elección inicial debe complementarse con un acompañamiento sostenido. Escuchar a los adolescentes, conocer las propuestas educativas y actuar ante las primeras señales de desvinculación puede ayudar a que la escuela no sea vivida como una obligación ajena, sino como una etapa conectada con sus capacidades y proyectos.

Información útil

Las familias también pueden solicitar orientación a través de la línea 147 de Atención Ciudadana.

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