Saltar al contenido
lunes 19 de octubre de 2026 | 13:55 hs Clima: ⛅ 15°C CABA Cotizaciones: Oficial $1.540 Blue $1.555 MEP $1.540,30 Tarjeta $2.002

Ahora

Del Día de la Madre a una celebración que abrace a todas las familias

Sociedad y Comunidad
octubre 18, 2026 · 6 min de lectura
Día de la Madre en Argentina con una mirada inclusiva sobre la diversidad familiar, los afectos y los cuidados compartidos.
--:--

Lectura disponible en dispositivos compatibles.

El próximo domingo 18 de octubre, Argentina celebrará el Día de la Madre. La fecha también invita a pensar cómo dar lugar a las distintas familias y sus formas de acompañar, criar y cuidar.

Madres biológicas y adoptivas, hogares con dos madres o dos padres, familias monoparentales, abuelos y otras personas significativas forman parte de esa diversidad. Ampliar la mirada permite conservar el reconocimiento a las madres y, al mismo tiempo, construir una celebración en la que cada persona pueda encontrar un lugar desde su propia historia.

Una tradición que puede abrir nuevas conversaciones

En Argentina, el Día de la Madre se celebra el tercer domingo de octubre. Su antecedente está vinculado con la conmemoración católica de la Maternidad de María, establecida para el 11 de octubre en 1931. Con el tiempo, la celebración se consolidó como una fecha de encuentro familiar.

En 2026 corresponde al domingo 18 de octubre. Alrededor de esa jornada aparecen regalos, mensajes y reuniones, pero también una pregunta que merece espacio: cómo celebrar cuando las familias tienen composiciones y experiencias diferentes.

Pensar el Día de la Madre desde una perspectiva más amplia supone reconocer a las madres dentro de una trama de afectos y responsabilidades. Una trama en la que también participan padres, abuelos, parejas y otras personas que sostienen la vida cotidiana.

El Día Internacional de las Familias tiene su propia fecha, el 15 de mayo, establecida por las Naciones Unidas. La propuesta de ampliar el sentido del festejo de octubre se plantea aquí como una reflexión sobre cómo vivirlo, sin presentarla como un cambio oficial del calendario.

Las familias tienen muchas formas

No existe una única composición familiar. UNICEF reconoce en sus materiales de crianza la diversidad de familias, entre ellas las monoparentales, homoparentales, ensambladas, adoptivas y extensas.

Esa diversidad se expresa en situaciones concretas: chicos que viven con una madre o con un padre, hogares con dos madres o dos padres, familias en las que conviven hijos de distintas relaciones y otras donde los abuelos tienen una presencia central en la crianza.

También existen personas que, sin compartir un vínculo biológico, son reconocidas como madres por quienes crecieron con su acompañamiento. En esos casos, la historia maternal se construye a través de la presencia, la responsabilidad y el afecto.

Las palabras con las que cada familia nombra sus relaciones merecen respeto. Una abuela puede ser una figura materna para alguien y, para otra persona, ser una abuela profundamente querida sin que haga falta asignarle otro lugar. Escuchar cómo se define cada vínculo permite reconocerlo sin imponer categorías.

Cuando en casa no hay una madre

Una celebración más abierta también necesita contemplar a las familias en las que no hay una figura materna. En un hogar con dos padres, o con un padre a cargo de la crianza, el amor y los cuidados no requieren que alguien sea presentado como quien “hace de mamá”.

Lo mismo ocurre con las madres que crían solas. Describirlas como personas que “son mamá y papá a la vez” puede expresar una intención de reconocimiento, pero deja poco espacio para valorar su experiencia con sus propias palabras y conocer las redes que las acompañan.

Ampliar la mirada hacia las familias permite evitar esas asignaciones. Cada integrante puede ser reconocido por el lugar que ocupa, por su presencia y por las responsabilidades que asume.

Para algunos hogares, octubre seguirá siendo una ocasión para homenajear a una madre. Para otros, podrá convertirse en un encuentro para agradecer a quienes acompañan la crianza. También habrá quienes prefieran no realizar una celebración especial. Esa elección forma parte del respeto por cada historia.

Un lugar para las ausencias y los vínculos difíciles

El Día de la Madre puede despertar alegría, pero también tristeza, incomodidad o sentimientos encontrados. Hay personas que han perdido a su madre, que viven lejos o que mantienen una relación difícil con ella.

Una mirada centrada en los vínculos permite reconocer esas experiencias sin exigir una imagen de felicidad familiar. No todas las personas desean reunirse, publicar una fotografía o dedicar un mensaje, y nadie debería tener que explicar públicamente los motivos.

Recordar a alguien, compartir una anécdota o transitar el día con intimidad son maneras posibles de vivir la fecha. El acompañamiento comienza por escuchar qué necesita la otra persona.

Celebrar también implica compartir los cuidados

Si el festejo se amplía hacia las familias, las tareas que las sostienen merecen ocupar un lugar central. Cocinar, limpiar, organizar horarios, acompañar una consulta médica y atender las necesidades de los chicos requieren tiempo y responsabilidad.

La Encuesta Nacional de Uso del Tiempo 2021 del INDEC muestra una distribución desigual de ese trabajo. Entre las personas que realizaban tareas no remuneradas, las mujeres dedicaban un promedio de 6 horas y 31 minutos diarios, frente a las 3 horas y 40 minutos de los varones.

El dato corresponde a la población relevada y no exclusivamente a madres y padres. Aun así, aporta contexto para conversar sobre quiénes sostienen las actividades cotidianas y cómo se reparten.

UNICEF aborda esta cuestión mediante la corresponsabilidad: participar en el cuidado incluye asumir tanto las tareas como su planificación. Recordar un turno, anticipar lo que falta y organizar las actividades también forman parte del trabajo familiar.

Una celebración puede reflejar ese reconocimiento en decisiones concretas. Distribuir las compras, la preparación de la comida y la limpieza permite que la persona homenajeada disponga de tiempo para disfrutar. Sostener esos acuerdos después del domingo les da continuidad.

La escuela también puede abrir espacio a todas las historias

Las actividades escolares vinculadas con estas fechas ofrecen una oportunidad para reconocer la diversidad familiar. Una consigna que da por sentado que todos los chicos viven con su madre puede dejar a algunos sin saber cómo participar.

Propuestas abiertas, como escribir a una persona significativa o reconocer a quienes los cuidan, permiten expresar afecto desde distintas experiencias. También resulta importante que cada estudiante pueda elegir qué compartir, sin tener que explicar frente al grupo una ausencia o la composición de su hogar.

Dar lugar a esas historias puede enriquecer el encuentro entre la escuela y las familias. El reconocimiento se vuelve más cercano cuando las personas pueden verse representadas en él.

Una celebración con lugar para cada familia

Ampliar el Día de la Madre hacia una mirada familiar puede conservar el homenaje a las madres y sumar el reconocimiento de las redes que acompañan, protegen y cuidan.

El próximo 18 de octubre puede ser una oportunidad para preguntar a quién queremos agradecer, qué vínculos deseamos celebrar y qué responsabilidades podemos compartir mejor. Las respuestas serán diferentes en cada hogar.

Desde Ciudad Capital, proponemos abrir esa conversación: celebrar a las madres, reconocer la diversidad de familias y dar valor a los cuidados cotidianos. Un encuentro en el que cada historia pueda expresarse con sus propias palabras.

El enfoque de esta nota es una propuesta para ampliar el sentido de la celebración de octubre hacia la diversidad familiar y los cuidados compartidos.

¿Qué te pareció esta información? Tu opinión

0 lectores reaccionaron reacciones