La Reserva Ecológica Costanera Sur celebra 40 años como símbolo de la recuperación ambiental en Buenos Aires

Con 350 hectáreas, más de 2.000 especies y más de dos millones de visitantes al año, el mayor espacio natural protegido de la Ciudad conmemora cuatro décadas de historia con actividades abiertas al público y nuevas obras de infraestructura.
La Reserva Ecológica Costanera Sur cumple 40 años consolidada como uno de los principales patrimonios ambientales de la Ciudad de Buenos Aires. Creada oficialmente el 5 de junio de 1986, este inmenso pulmón verde nació sobre terrenos ganados al Río de la Plata y, con el paso del tiempo, se transformó en un ejemplo internacional de recuperación ecológica en un entorno urbano.
Para celebrar el aniversario, el Gobierno porteño organizó una jornada especial con actividades gratuitas para toda la familia, entre ellas exposiciones fotográficas, recorridos históricos, visitas guiadas de avistaje de aves y humedales, charlas sobre conservación ambiental, recorridos inclusivos en bicicletas tándem y la liberación de fauna silvestre rehabilitada.
De un proyecto inconcluso a un oasis natural
La historia de la Reserva es una de las más particulares de Buenos Aires. Durante la década de 1970 se realizaron rellenos sobre la costa del Río de la Plata utilizando escombros provenientes de obras públicas, con el objetivo de ampliar la superficie urbanizable de la ciudad. Sin embargo, aquel desarrollo nunca llegó a concretarse.
Con el correr de los años, la naturaleza hizo su trabajo. La vegetación comenzó a crecer espontáneamente, aparecieron lagunas, humedales y bosques ribereños, y numerosas especies de animales encontraron allí un nuevo hábitat. Ese proceso motivó que, el 5 de junio de 1986, la Ciudad declarara al predio Parque Natural y Zona de Reserva Ecológica, protegiendo uno de los procesos de regeneración ambiental más importantes del país.
350 hectáreas de biodiversidad en el corazón porteño
Hoy la Reserva ocupa 350 hectáreas y alberga más de 2.000 especies de flora, fauna y hongos, convirtiéndose en el área natural protegida más extensa de la Ciudad de Buenos Aires. Sus lagunas, pastizales, bosques y humedales conforman un ecosistema único que sirve de refugio para aves, mamíferos, anfibios, reptiles, peces, insectos y vegetación nativa.
Su importancia trasciende el ámbito local. En 2005 fue incorporada como Sitio Ramsar, reconocimiento otorgado a humedales de importancia internacional, y también fue declarada Área de Importancia para la Conservación de las Aves (AICA) por su enorme valor para la biodiversidad.
El área natural protegida más visitada de la Argentina
Cada año, más de dos millones de personas recorren los más de ocho kilómetros de senderos de la Reserva para caminar, correr, andar en bicicleta, fotografiar la naturaleza o simplemente disfrutar de un espacio de tranquilidad frente al Río de la Plata.
Además, alrededor de 40.000 estudiantes participan anualmente de actividades educativas y de interpretación ambiental, consolidando a la Reserva como un aula abierta para conocer la biodiversidad y promover el cuidado del ambiente.
Nuevas obras para una nueva etapa
En el marco del aniversario, la Ciudad inauguró un renovado Centro de Recepción de Visitantes e Interpretación, equipado con sala interpretativa, microcine ambiental, juegoteca y un aula a cielo abierto destinada a actividades educativas.
También se modernizó la red de prevención de incendios forestales, se ampliaron las instalaciones del vivero de especies nativas y se habilitaron nuevos miradores para el avistaje de fauna sobre distintos sectores de la Reserva, mejorando tanto la conservación como la experiencia de quienes la visitan.
Un orgullo ambiental para Buenos Aires
A cuatro décadas de su creación, la Reserva Ecológica Costanera Sur representa mucho más que un espacio verde. Es la demostración de que la recuperación de los ecosistemas urbanos es posible cuando la conservación se convierte en una política sostenida en el tiempo.
En una ciudad donde el cemento domina gran parte del paisaje, este refugio natural continúa ofreciendo un equilibrio indispensable entre desarrollo urbano, biodiversidad y calidad de vida. Sus senderos, lagunas y humedales recuerdan que la naturaleza no solo forma parte del pasado de Buenos Aires, sino también de su futuro.
