Patrimonio natural: los árboles históricos y notables que forman parte de la Ciudad
Buenos Aires cuenta con cientos de ejemplares protegidos por su valor histórico, cultural y botánico, mientras continúa el plan de renovación y ampliación del arbolado urbano en las 15 Comunas.
Los árboles forman parte de la identidad y el paisaje de Buenos Aires. Algunos ejemplares se destacan especialmente por su antigüedad, tamaño, características botánicas o por estar vinculados con acontecimientos y personajes importantes de la historia.
Actualmente, la Ciudad cuenta con 78 árboles históricos y 561 árboles notables, considerados parte de su patrimonio natural. Debido a su importancia, estos ejemplares reciben cuidados específicos destinados a garantizar su conservación.
Qué diferencia a los árboles históricos de los notables
La categoría de árboles históricos está relacionada principalmente con aquellos ejemplares que fueron testigos o protagonistas de acontecimientos relevantes y que tienen algún vínculo con personajes de la historia.
Los árboles notables, en cambio, son reconocidos por características como su edad, tamaño, valor ornamental, singularidad botánica o por ser ejemplares únicos de determinadas especies dentro del espacio público porteño.
También pueden ser considerados notables aquellos árboles plantados como homenaje a una persona o para recordar un acontecimiento significativo para la comunidad.
Estos ejemplares cuentan con señalización que permite identificarlos y conocer el motivo por el que forman parte del patrimonio natural de la Ciudad.
Una tradición que comenzó hace más de un siglo
La protección de los árboles históricos en Argentina tiene sus antecedentes en el trabajo del historiador Enrique Udaondo, quien en 1913 publicó Árboles Históricos de la República Argentina.
Su investigación permitió identificar ejemplares relacionados con distintos acontecimientos históricos y promovió acciones destinadas a conservarlos y difundir su importancia.
En Buenos Aires, el primer catálogo de árboles históricos fue elaborado en 1962. Tres años más tarde se estableció un régimen específico de protección mediante la Ordenanza N.º 20.745, que contempló tanto a los árboles históricos como a los considerados notables.
Los beneficios del arbolado urbano
Además de su valor patrimonial, los árboles cumplen un papel fundamental dentro de la vida urbana.
El arbolado ayuda a mejorar la calidad del aire, aporta sombra, regula las temperaturas, disminuye el impacto de la contaminación sonora y genera espacios favorables para diferentes especies de fauna y flora.
Por este motivo, la elección de los ejemplares que se plantan en las calles y espacios verdes requiere planificación y criterios adecuados para cada sector de la Ciudad.
Continúa el plan de arbolado en las 15 Comunas
Como parte de las políticas de mantenimiento y renovación del arbolado porteño, la Ciudad desarrolla un plan anual que contempla nuevas plantaciones en espacios verdes y calles.
Durante el período informado, ya se había completado más de la mitad de la planificación prevista, con 9.583 árboles plantados en las 15 Comunas.
El proyecto contemplaba inicialmente la incorporación de 15.035 ejemplares, pero luego de las tormentas que provocaron la pérdida de más de 1.000 árboles se incorporaron nuevas plantaciones para compensar los ejemplares afectados.
De esta manera, el plan anual proyectó alcanzar 18.074 nuevas plantaciones, con el objetivo de plantar tres árboles por cada ejemplar perdido durante los temporales.
Nuevas especies y espacios para plantar
Las nuevas plantaciones se distribuyen tanto en parques y plazas como en las planteras ubicadas sobre las veredas porteñas.
Para acompañar el programa, también se prevé la instalación de nuevas planteras y la recuperación de espacios que actualmente se encuentran vacíos.
La selección de especies se realiza siguiendo los criterios establecidos en el Plan Maestro de Arbolado, que contempla características ambientales y técnicas de cada lugar para determinar qué tipo de árbol resulta más adecuado.
Entre las especies incluidas en el programa se encuentran el fresno dorado, crespón, fotinia, viscote, pata de vaca, anacahuita, cedro misionero, lapacho rosado, ciruelo de flor, jacarandá, liquidámbar, tulipanero, plátano, tilo, tipa y fresno americano, entre otras.
El objetivo es mantener y ampliar el patrimonio verde de Buenos Aires, combinando la conservación de ejemplares históricos y notables con la incorporación de nuevos árboles que contribuyan a mejorar la calidad ambiental y el paisaje urbano.
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