Farmear aura en CABA, esas pequeñas cosas que te hacen sumar puntos sin que nadie te los dé
Hay expresiones que nacen en Internet y, casi sin pedir permiso, terminan describiendo situaciones de la vida cotidiana mejor que muchas palabras tradicionales. Una de ellas es “farmear aura”, una frase cada vez más habitual entre adolescentes y jóvenes que puede dejar completamente desconcertado a cualquiera que no frecuente TikTok, Instagram, Twitch o el universo de los memes.
Pero la idea es bastante sencilla: farmear aura es hacer algo que, de alguna manera, aumenta tu presencia, tu estilo, tu prestigio o ese indefinible “algo” que hace que una persona parezca interesante sin esforzarse demasiado por demostrarlo.
Y si hay una ciudad donde se puede farmear aura casi sin proponérselo, esa es Buenos Aires.
Primero lo importante: ¿qué significa “farmear”?
El verbo viene del inglés farming y tiene raíces en el lenguaje de los videojuegos. Allí, “farmear” significa realizar determinadas acciones repetidamente para conseguir recursos, experiencia, monedas, objetos o puntos.
Internet tomó el concepto y decidió aplicarlo a algo bastante menos cuantificable: el aura.
No hablamos, claro, de un aura en sentido espiritual. En la jerga de redes, el “aura” representa una mezcla imaginaria de carisma, presencia, seguridad, estilo y capacidad para protagonizar una situación memorable.
No existe un contador real.
Pero Internet actúa como si existiera.
Llegar caminando tranquilamente mientras todos corren desesperados puede ser +500 de aura. Tropezarse inmediatamente después de intentar una entrada triunfal puede representar -3.000.
La gracia está precisamente ahí.
Buenos Aires también tiene su propio contador de aura
CABA ofrece situaciones extraordinariamente aptas para este juego imaginario.
Tomarse un café de parado en la barra de un bar tradicional, intercambiar dos palabras con quien atiende y salir como si uno llevara haciendo exactamente lo mismo desde 1978: aura.
Saber perfectamente dónde ubicarse en el andén para quedar justo frente a la puerta del subte cuando llega la formación: muchísima aura porteña.
Ahora bien, correr desesperadamente detrás del colectivo mientras el chofer arranca y descubrir que varias personas observaron toda la escena desde la parada podría producir una considerable pérdida de puntos.
El sistema es cruel.
Caminar por Corrientes también suma
Hay determinadas escenas que parecen haber sido diseñadas específicamente para farmear aura.
Salir de una librería de avenida Corrientes con un libro bajo el brazo.
Caminar por la avenida iluminada después de una función de teatro.
Sentarse junto a la ventana de una pizzería tradicional mientras afuera continúa el movimiento de la ciudad.
Atravesar una plaza con el mate bajo el brazo.
Conocer ese pequeño café que todavía no se volvió viral.
Encontrar una calle arbolada de Buenos Aires en primavera, sacar una buena fotografía y esto es fundamental no explicar demasiado dónde fue.
Aura.
También existe el “aura negativa”
Porque el concepto funciona en las dos direcciones.
Intentar hacerse el interesante y que algo salga espectacularmente mal es una de las principales fuentes de “aura negativa”.
Saludar efusivamente a alguien que en realidad saludaba a la persona que estaba detrás nuestro.
Empujar una puerta que decía claramente “TIRE”.
Intentar pasar la SUBE tres veces mientras se acumula una fila considerable detrás.
Sentarse con absoluta confianza en una mesa y descubrir que pertenecía al restaurante de al lado.
Bajarse del colectivo convencido de conocer perfectamente la zona y, apenas se cierran las puertas, sacar desesperadamente el teléfono para mirar el mapa.
Todo resta puntos imaginarios.
Y cuanto mayor era la confianza previa al fracaso, mayor suele ser la pérdida de aura.
El secreto está en no intentarlo demasiado
Aquí aparece una de las contradicciones más divertidas del concepto.
Quien intenta desesperadamente farmear aura probablemente termine perdiéndola.
El aura, según la lógica del meme, aparece cuando alguien hace algo naturalmente atractivo, inesperado, elegante, divertido o admirable sin demostrar que está buscando la aprobación de los demás.
Un músico tocando extraordinariamente bien en una estación puede farmear aura.
Una persona ayudando espontáneamente a un turista perdido también.
Un vecino que sostiene la puerta del colectivo para que alcance a subir alguien que viene corriendo suma puntos.
Quien entra al aula cinco minutos tarde con anteojos oscuros intentando producir una entrada cinematográfica probablemente crea que acaba de ganar 5.000 puntos.
Sus compañeros decidirán el resultado.
Buenos Aires ofrece modalidades avanzadas
Existe, además, una categoría reservada para conocedores de la Ciudad.
Saber qué salida del subte conviene tomar para no aparecer tres cuadras más lejos.
Conocer un atajo que realmente funciona.
Encontrar una mesa libre en un bar lleno.
Reconocer el colectivo correcto desde media cuadra solamente por los colores.
Explicarle correctamente a un turista cómo llegar utilizando como referencias “dos cuadras para allá, cruzás la avenida y después doblás donde está el kiosco”.
Y quizá una de las mayores demostraciones de experiencia porteña: mirar el cielo, decir “en diez minutos se larga” y acertar.
Eso ya podría considerarse aura legendaria.
Una expresión nueva para algo bastante viejo
Aunque el término sea reciente, elexcelente comportamiento que describe no tiene nada de nuevo.
Cada generación tuvo sus maneras de señalar a quien tenía “onda”, “facha”, “calle”, “estilo”, “chapa”, “presencia” o simplemente sabía desenvolverse con naturalidad.
Lo novedoso es que la cultura de Internet convirtió esa percepción social en una especie de videojuego colectivo.
Ahora se pueden ganar o perder puntos imaginarios por prácticamente cualquier cosa.
Y probablemente esa sea una de las razones por las que el concepto funciona tan bien: transforma pequeños momentos cotidianos en escenas memorables.
Entonces, ¿cómo se farmea aura en CABA?
Quizás la respuesta sea mucho más porteña que tecnológica.
Caminar la Ciudad. Conocerla. Encontrar sus códigos. Descubrir lugares. Saber cuándo apurarse y cuándo quedarse tomando otro café. Ayudar al que pregunta cómo llegar. Disfrutar una vereda con sol. Tener una conversación inesperada en un comercio de barrio. Saber dónde comer algo rico sin necesitar mirar primero veinte reseñas.
Y, fundamentalmente, no preocuparse demasiado por estar farmeando aura.
Porque Buenos Aires tiene una particularidad maravillosa: mientras uno intenta parecer protagonista de una película, probablemente haya otras veinte personas alrededor protagonizando historias bastante mejores.
¿Cuántos puntos de aura porteña tenés?
La próxima vez que alguien haga algo extraordinariamente canchero en el subte, resuelva una situación imposible en dos segundos o atraviese Corrientes bajo la lluvia como si estuviera filmando la escena final de una película, ya sabés cómo explicarlo.
Está farmeando aura.
Y si después pisa un charco hasta los tobillos…
Bueno.
-10.000 de aura.
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