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Efemérides

¿Cuánto hace que no escribís una carta? Hoy es el Día del Cartero

septiembre 14, 2026 · 4 min de lectura
Día del Cartero: una fecha para recordar la historia del oficio y la tradición de escribir y recibir cartas

En tiempos de WhatsApp, correos electrónicos y mensajes que llegan en segundos, escribir una carta parece una costumbre de otra época. Sin embargo, cada 14 de septiembre, el Día del Cartero invita a recordar una forma de comunicarnos que durante siglos conectó historias, familias y afectos.

¿Cuánto hace que no tomás una hoja de papel, una lapicera y escribís una carta?

Probablemente haya pasado mucho tiempo. Tal vez años. Para las generaciones más jóvenes, incluso, recibir una carta personal dentro de un sobre puede ser una experiencia prácticamente desconocida.

Hoy basta con sacar el teléfono del bolsillo para enviar un mensaje que puede atravesar el mundo en segundos. Pero hubo una época en la que las palabras viajaban de otra manera: escritas a mano, guardadas cuidadosamente dentro de un sobre y confiadas al correo.

Y alguien tenía la misión de hacerlas llegar.

Un cartero para la Buenos Aires de 1771

Cada 14 de septiembre se celebra en la Argentina el Día del Cartero, una fecha que recuerda a Bruno Ramírez, considerado el primer cartero oficial de Buenos Aires. Ese día de 1771 comenzó a desempeñar una tarea que hasta entonces no existía formalmente en la ciudad: llevar la correspondencia hasta el domicilio de sus destinatarios.

Hasta ese momento, recibir una carta era bastante diferente. La correspondencia circulaba mediante un sistema de postas y, cuando finalmente llegaba a destino, eran las propias personas quienes debían acercarse a buscarla. La incorporación del cartero modificó aquella dinámica: ahora las noticias podían llegar hasta la puerta de casa.

Bruno Ramírez realizaba sus recorridos a pie o a caballo y no tenía inicialmente un salario fijo: recibía medio real por cada carta que conseguía entregar. Permaneció algo más de un año en el puesto antes de regresar a España.

Mucho tiempo después, aquel 14 de septiembre quedó instituido como una fecha para reconocer a quienes ejercen el oficio.

Cuando esperar también era parte del mensaje

Una carta tenía algo que nuestras comunicaciones actuales prácticamente eliminaron: la espera.

Había que escribirla, enviarla y aguardar días —y en determinadas distancias, mucho más— hasta recibir una respuesta.

También había algo diferente en la manera de escribir. No existía el botón para borrar una frase inmediatamente, ni el mensaje podía corregirse después de enviado. Cada palabra ocupaba un lugar físico sobre el papel.

Cartas de amor, noticias familiares, felicitaciones, despedidas, postales desde las vacaciones o simplemente unas líneas para contar cómo estaba alguien viajaron durante generaciones dentro de sobres.

Muchas todavía sobreviven guardadas en cajones, cajas y álbumes familiares.

Del sobre a la pantalla

El correo electrónico primero y los teléfonos inteligentes después cambiaron radicalmente nuestros hábitos.

Hoy intercambiamos fotografías, audios, documentos, videos y mensajes instantáneos durante todo el día. La comunicación ganó una velocidad que aquellos primeros carteros porteños difícilmente podrían haber imaginado.

Pero el oficio no desapareció.

La correspondencia tradicional perdió protagonismo frente a las comunicaciones digitales, mientras que la actividad postal incorporó otras tareas y la distribución de paquetes adquirió una presencia cada vez más cotidiana. El cartero continúa recorriendo barrios y ciudades, aunque aquello que transporta haya cambiado con los tiempos.

¿Y si hoy volvemos a escribir una?

Quizás el Día del Cartero pueda servir para algo más que recordar una efeméride.

Podríamos recuperar, aunque sea por una vez, aquella pequeña ceremonia: elegir a alguien, sentarnos frente a una hoja en blanco y escribirle unas palabras.

Sin emojis. Sin notificaciones. Sin botón de enviar.

Una carta para un amigo, para nuestros padres, para nuestros hijos, para alguien que vive lejos o incluso para una persona que vemos todos los días.

Después doblarla, colocarla dentro de un sobre y escribir a mano el nombre de quien habrá de recibirla.

Porque un mensaje puede tardar apenas un segundo en llegar a una pantalla.

Pero hay palabras escritas sobre papel que pueden quedarse con nosotros toda la vida.

Hoy, 14 de septiembre, feliz día a quienes continúan haciendo posible que una carta, un documento o un envío encuentre finalmente su destinatario.

Y queda una pregunta:

¿A quién le escribirías una carta hoy?

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