La Ciudad iluminó por primera vez el Santuario de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa
El Santuario de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, uno de los edificios religiosos más emblemáticos de Parque Chacabuco, estrenó por primera vez una iluminación arquitectónica especialmente diseñada para destacar su fachada durante la noche. La intervención incorporó 31 proyectores de luz cálida y dos nuevas columnas de iluminación que permiten resaltar las torres, el campanario y otros detalles del histórico templo porteño.
La obra llega además en un año especial para el santuario: el próximo 22 de noviembre se cumplirán 85 años de su inauguración. Famoso por albergar casi 150 vitrales y por su monumental cúpula coronada por una imagen de la Virgen, el edificio forma parte de un programa del Gobierno porteño que contempla la iluminación de 85 fachadas y monumentos históricos en los 48 barrios de Buenos Aires.
Una nueva imagen nocturna para un símbolo de Parque Chacabuco
El santuario forma parte desde hace décadas del paisaje cotidiano de Parque Chacabuco. Su escala, sus torres y especialmente su cúpula hacen que el edificio pueda reconocerse desde distintos puntos del barrio.
Hasta ahora, esa presencia arquitectónica tenía un protagonismo principalmente diurno. La nueva intervención busca que el templo también pueda apreciarse durante la noche mediante una iluminación pensada específicamente para sus características arquitectónicas.
Los trabajos comprendieron la instalación de dos columnas de iluminación y 31 proyectores de luz cálida. Los equipos fueron dispuestos desde la avenida Curapaligüe, frente al santuario, y desde la avenida Asamblea, sobre uno de sus laterales.
La elección de una tonalidad cálida permite destacar los volúmenes y detalles de la construcción. La iluminación pone especialmente en evidencia las dos torres, los campanarios y la cúpula que domina el conjunto arquitectónico.
Según informó el Gobierno porteño, la intervención busca poner en valor el patrimonio urbano, reforzar la identidad nocturna de Buenos Aires y contribuir también a mejorar las condiciones del espacio público.
Una cúpula de más de 40 metros que domina el paisaje
Uno de los elementos más reconocibles del santuario es su gran cúpula. La construcción alcanza los 40,70 metros de altura y se encuentra acompañada por cuatro torres menores. En lo más alto aparece la figura de la Virgen de la Medalla Milagrosa.
La escultura fue realizada por Santiago Chierico y mide más de cinco metros. La documentación patrimonial oficial precisa una altura de 5,30 metros para la imagen que corona el edificio.
La arquitectura responde principalmente a un lenguaje neorrománico, aunque la documentación patrimonial también identifica elementos neorrenacentistas. La fachada combina muros claros, cornisas, molduras, arcos de medio punto y un importante rosetón central.
El edificio presenta una planta en cruz latina, con tres naves y dos grandes torres ubicadas a ambos lados del cuerpo principal. A esto se suma un campanario carrillón compuesto por seis campanas y cuatro relojes.
Con la iluminación nocturna, estos elementos adquieren una presencia diferente y permiten una lectura más clara del volumen del templo una vez que cae el sol.
Casi 150 vitrales, un patrimonio único en Buenos Aires
Si la nueva iluminación transforma la apariencia exterior del edificio durante la noche, durante el día buena parte de la identidad del santuario está determinada por sus casi 150 vitrales.
El conjunto constituye uno de los grandes atractivos patrimoniales del edificio y convierte al santuario en el templo con mayor cantidad de vitrales de la Ciudad de Buenos Aires.
Las obras fueron realizadas por el artista catalán Antonio Estruch, quien desarrolló en Buenos Aires un importante trabajo vinculado al arte en vidrio. El conjunto del Santuario de la Medalla Milagrosa fue su trabajo de mayor envergadura en la Ciudad.
Los vitrales no cumplen solamente una función ornamental. Buena parte de ellos desarrolla un relato religioso a través de imágenes relacionadas con la historia de la Familia Vicentina.
Entre las escenas aparecen episodios de la vida de San Vicente de Paúl, Santa Luisa de Marillac y Santa Catalina Labouré, además de representaciones vinculadas con las apariciones de la Virgen de la Medalla Milagrosa.
La luz natural que atraviesa los vitrales durante el día produce así uno de los rasgos más característicos del interior del templo. La nueva iluminación exterior suma ahora una segunda experiencia visual para quienes circulan por el barrio durante la noche.
Una historia que comenzó antes de la inauguración
La construcción del santuario tiene una extensa historia que comenzó varios años antes de su apertura definitiva.
La iniciativa de levantar un gran templo dedicado a Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa fue impulsada por la congregación de las Hijas de la Caridad y recibió un apoyo económico fundamental de Adelia Harilaos de Olmos. La benefactora financió más de la mitad de la obra y siguió personalmente diferentes aspectos del proyecto.
El resto de los recursos necesarios para avanzar con la construcción fue reunido mediante donaciones particulares, sorteos y actividades organizadas por la propia comunidad.
La piedra fundamental se colocó en 1930, en el terreno ubicado en la esquina de las avenidas Asamblea y Curapaligüe. La ceremonia contó con la participación del cardenal Santiago Copello y reunió a numerosos fieles.
Años después se consolidó el proyecto definitivo que daría al edificio su aspecto actual.
Carlos Massa y el proyecto definitivo
El diseño definitivo estuvo a cargo del arquitecto Carlos Massa, quien tuvo una extensa participación en la arquitectura religiosa porteña y llegó a proyectar los planos de más de 30 iglesias en un período de ocho años.
Los planos definitivos fueron aprobados el 14 de julio de 1938, con la participación de autoridades de la congregación, Adelia Harilaos de Olmos y el constructor encargado de la obra.
El resultado fue el monumental edificio que permanece hasta la actualidad en Parque Chacabuco, con una arquitectura que se convirtió progresivamente en una referencia del barrio.
Finalmente, el 22 de noviembre de 1941 se produjo la inauguración del templo. En 2026, por lo tanto, se cumplen 85 años de aquella apertura.
Un punto de encuentro para miles de fieles
La importancia del edificio no se limita a sus características arquitectónicas y patrimoniales. El santuario continúa siendo un importante centro de actividad religiosa.
La devoción por Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa genera una convocatoria particular los días 27 de cada mes, cuando numerosos fieles se acercan al templo. Esa tradición cobra una dimensión especial en noviembre, mes en el que se celebra la festividad de la Medalla Milagrosa.
En 1980, el templo fue declarado Santuario Diocesano, reconocimiento relacionado con la creciente presencia de peregrinos.
De esta manera, el edificio mantiene una doble condición: es una obra destacada dentro del patrimonio arquitectónico de Buenos Aires y, al mismo tiempo, un espacio religioso activo y estrechamente relacionado con la vida cotidiana del barrio.
Un edificio reconocido como patrimonio nacional
El valor arquitectónico e histórico del templo cuenta además con reconocimiento oficial.
La Parroquia Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa está declarada Bien de Interés Histórico Nacional, reconocimiento establecido por la Ley 26.471.
Esa condición permite dimensionar la relevancia del edificio más allá de Parque Chacabuco. Su arquitectura, sus vitrales, las esculturas y su historia forman un conjunto patrimonial que integra el acervo cultural de la Ciudad.
El templo también atravesó distintos procesos destinados a preservar ese patrimonio. En 2018 se puso en marcha un plan director de restauración y puesta en valor que contemplaba tanto el edificio como su importante acervo religioso.
De la luz de los vitrales a la iluminación de la fachada
La nueva intervención genera además una particular relación entre dos de los elementos más característicos del santuario.
Durante el día, la luz natural ingresa a través de los vitrales de Antonio Estruch y transforma el interior mediante sus colores. Ahora, durante la noche, son los proyectores exteriores los que permiten resaltar los volúmenes y detalles de la arquitectura.
Se establece así una continuidad visual entre el interior y el exterior del edificio: los vitrales dominan la experiencia diurna y la fachada iluminada adquiere protagonismo durante la noche.
La intervención también permite que elementos ubicados a gran altura, como la cúpula y la imagen de la Virgen, sean más visibles después de la puesta del sol.
Un plan para iluminar 85 edificios y monumentos
La obra realizada en Parque Chacabuco no es una intervención aislada. Forma parte del plan de iluminación de fachadas y monumentos históricos que el Gobierno de la Ciudad desarrolla en los 48 barrios porteños.
El proyecto contempla 85 edificios, monumentos y estructuras emblemáticas. Algunas nunca habían contado con una iluminación arquitectónica diseñada específicamente para destacarlas durante la noche. En otros casos, la iniciativa prevé modernizar sistemas anteriores mediante tecnología más eficiente y una iluminación capaz de resaltar mejor las características de cada construcción.
El programa se organiza en dos grandes áreas de intervención.
Una está concentrada en el Casco Histórico y el eje cívico, donde se busca generar corredores visuales mediante la iluminación de fachadas emblemáticas en sectores como la Avenida de Mayo y la calle Florida.
La segunda se distribuye por el resto de Buenos Aires, con el objetivo de que los diferentes barrios cuenten con edificios, monumentos o estructuras representativas iluminadas.
Del Cabildo a las iglesias de los barrios
La nómina del programa permite dimensionar la amplitud del proyecto.
Entre los edificios y monumentos contemplados aparecen el Cabildo de Buenos Aires, la Catedral Metropolitana, el Monumento a Julio Argentino Roca, el histórico edificio de Gath & Chaves, La Inmobiliaria, el Palacio Vera y el Monumento de la Plaza de los Dos Congresos.
También están incluidas importantes sedes universitarias, entre ellas las facultades de Derecho, Ciencias Económicas e Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires.
El patrimonio religioso ocupa asimismo un lugar destacado. El programa alcanza a edificios como la Basílica Nuestra Señora de Buenos Aires, la Basílica María Auxiliadora y San Carlos y la Basílica de San José de Flores, además del Santuario de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa.
La propuesta combina así grandes monumentos del área central con construcciones fuertemente identificadas con la historia y la identidad de los distintos barrios.
Patrimonio e identidad barrial
En el caso de Parque Chacabuco, la elección del Santuario de la Medalla Milagrosa responde precisamente a esa identificación entre arquitectura y barrio.
El ministro de Espacio Público porteño, Ignacio Baistrocchi, explicó al presentar la intervención que los barrios cuentan con edificios y monumentos que los vecinos reconocen como propios y señaló al santuario como uno de esos lugares característicos de Parque Chacabuco.
La obra adquiere así un significado que excede la incorporación de luminarias. El programa utiliza la iluminación como una herramienta para volver visibles durante la noche edificios que forman parte de la identidad urbana de Buenos Aires.
En el caso de la Medalla Milagrosa, ese objetivo coincide con un momento significativo de su historia: la llegada de la primera iluminación arquitectónica de su fachada se produce en el mismo año en que el templo cumple 85 años.
Información útil
El Santuario de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa se encuentra en Av. Curapaligüe 1185, Parque Chacabuco, Ciudad de Buenos Aires.
El templo permanece abierto todos los días de 8 a 12 y de 16 a 20 horas.
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