Quino, el creador de Mafalda que dejó una huella imborrable en Buenos Aires
El 30 de septiembre de 2020 falleció a los 88 años Joaquín Salvador Lavado Tejón, universalmente conocido como Quino, uno de los grandes referentes del humor gráfico argentino y creador de Mafalda. Su muerte ocurrió apenas un día después del 56° aniversario de la primera publicación de la célebre historieta.
Su obra trascendió generaciones y fronteras, pero mantiene una relación especialmente estrecha con la Ciudad de Buenos Aires. Las calles que inspiraron el universo de Mafalda todavía conservan esa memoria y su famosa escultura, ubicada en la zona de Chile y Defensa, se convirtió en uno de los puntos culturales más reconocidos del casco histórico porteño.
De Mendoza a Buenos Aires
Joaquín Salvador Lavado Tejón nació en Mendoza en 1932. Desde pequeño estuvo vinculado con el dibujo y, luego de estudiar en la Escuela de Bellas Artes de su provincia, decidió dedicarse profesionalmente al humor gráfico. A los 18 años viajó a Buenos Aires con el objetivo de encontrar un editor para sus trabajos.
En 1963 publicó Mundo Quino, su primer libro de humor gráfico. Sin embargo, sería una pequeña niña de pelo negro, mirada inquieta y preguntas incómodas la que transformaría definitivamente su carrera.
Mafalda había sido concebida originalmente para una campaña publicitaria de electrodomésticos que finalmente no se realizó. El personaje encontró otro destino y el 29 de septiembre de 1964 comenzó a publicarse como tira en el semanario Primera Plana. Posteriormente pasó al diario El Mundo y a la revista Siete Días Ilustrados.
Mafalda y una mirada crítica sobre el mundo
A través de Mafalda y de personajes como Felipe, Susanita, Manolito, Miguelito, Libertad y Guille, Quino construyó un universo cotidiano desde el cual abordó cuestiones sociales, familiares y políticas.
Mafalda representa a una niña idealista cuya mirada refleja muchas de las inquietudes sociales de los años sesenta. Su familia y sus amigos conforman, además, diferentes perfiles de una sociedad reconocible en la vida cotidiana de los barrios porteños de aquella época.
La historieta se publicó durante nueve años. La última tira oficial apareció el 25 de junio de 1973, cuando Quino decidió finalizarla y continuar desarrollando el humor gráfico por otros caminos. Para entonces, Mafalda ya había comenzado un recorrido internacional que la convertiría en uno de los personajes argentinos más conocidos fuera del país.
Su alcance continuó creciendo después de terminada la publicación regular. Los libros fueron traducidos a numerosos idiomas y las historietas llegaron a lectores de diferentes generaciones y países.
El vínculo de Mafalda con Buenos Aires
Aunque Quino nació en Mendoza, buena parte del imaginario de Mafalda está profundamente asociado con Buenos Aires.
Quino vivió en Chile 371, en el límite entre Monserrat y San Telmo. Las calles, los comercios y distintas escenas de la vida cotidiana de esa zona sirvieron como inspiración para el universo urbano de sus viñetas.
Ese vínculo permanece visible en el espacio público. En 2009 se instaló la escultura de Mafalda en la esquina de Chile y Defensa, obra del escultor Pablo Irrgang. Con el tiempo se sumaron Susanita y Manolito y el lugar quedó integrado al Paseo de la Historieta.
La escena se transformó en una referencia cultural y turística de Buenos Aires: Mafalda permanece sentada en un banco mientras vecinos y visitantes recorren uno de los sectores históricos de la Ciudad.
A pocos metros también se encuentra el edificio de Chile 371, donde un mural recuerda al personaje y su relación con Quino.
Reconocimientos a una trayectoria excepcional
A lo largo de su carrera, Quino recibió numerosas distinciones nacionales e internacionales. Entre ellas se encuentran el Konex de Platino, la declaración como Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires en 2004 y el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2014.
Su obra se convirtió en una referencia del humor gráfico latinoamericano y continuó circulando mucho después de la publicación de la última tira de Mafalda.
El adiós a Quino
Quino murió el 30 de septiembre de 2020, a los 88 años. Tras conocerse su fallecimiento, el Poder Ejecutivo Nacional estableció un día de duelo nacional y dispuso que la Bandera Nacional permaneciera a media asta en los edificios públicos.
La medida destacó su trayectoria como historietista, guionista, dibujante y humorista gráfico, además del enorme valor cultural alcanzado por Mafalda.
Seis años después de su muerte, Mafalda continúa ocupando un lugar singular en la cultura argentina y en el paisaje de Buenos Aires. Las historietas siguen circulando entre nuevas generaciones mientras que la esquina de Chile y Defensa mantiene una presencia concreta del universo que Quino imaginó sobre el papel.
Allí, en pleno casco histórico porteño, su personaje más famoso permanece sentado frente a las calles que ayudaron a inspirarlo.
Información útil
La escultura de Mafalda, Susanita y Manolito se encuentra en la zona de Chile y Defensa, dentro del recorrido del Paseo de la Historieta. El edificio de Chile 371, donde vivió Quino y donde se sitúa parte del universo porteño del personaje, se encuentra a pocos metros.
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