Los murales de Galerías Pacífico cumplen 80 años y todavía tienen mucho que contar
En 1946, cinco artistas decisivos para la pintura argentina transformaron la cúpula de Galerías Pacífico en una obra monumental. Antonio Berni, Lino Enea Spilimbergo, Juan Carlos Castagnino, Demetrio Urruchúa y Manuel Colmeiro pintaron un conjunto dedicado al amor, la familia, el trabajo, la naturaleza y la fraternidad.
Ochenta años después, los frescos continúan abiertos a diferentes interpretaciones en pleno centro porteño. Pueden observarse durante el horario habitual del edificio y cuentan con una audioguía que explica su historia. Esta es una guía para reconocer qué pintó cada artista, cómo se relacionan las escenas y por qué la cúpula ocupa un lugar fundamental en el patrimonio de Buenos Aires.
Un edificio pensado como una gran galería europea
La historia comenzó mucho antes que los murales. El edificio fue proyectado a fines del siglo XIX por Emilio Agrelo y Roland Le Vacher para albergar el Bon Marché Argentino, inspirado en las grandes galerías comerciales europeas y, especialmente, en la Galería Vittorio Emanuele II de Milán.
Su diseño dividía la manzana mediante dos pasajes que se cruzaban en el centro. Las grandes tiendas no llegaron a funcionar como habían sido concebidas y los espacios fueron ocupados por comercios e instituciones culturales.
En 1896 se instalaron allí el Museo Nacional de Bellas Artes y la Academia Nacional de Bellas Artes. En 1908, el Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico adquirió una parte del complejo y luego incorporó los otros sectores para establecer sus oficinas. Desde entonces comenzó a ser conocido como Edificio Pacífico.
La remodelación que creó la cúpula
En 1945, los arquitectos José Aslan y Héctor Ezcurra iniciaron una importante refuncionalización. Los pasajes internos fueron cubiertos con bóvedas de hormigón armado a la altura del primer piso y el cruce central quedó coronado por una gran cúpula.
Para intervenir esa superficie convocaron al Taller de Arte Mural, formado en 1944 por Berni, Spilimbergo, Castagnino, Urruchúa y Colmeiro. La agrupación buscaba integrar pintura y arquitectura y llevar el arte a lugares transitados por el público, fuera del circuito exclusivo de museos, salones y colecciones particulares.
Los artistas habían recibido la influencia del muralismo mexicano, que entendía las paredes de los edificios como espacios capaces de transmitir ideas sociales y colectivas. Varios integrantes del grupo habían participado años antes en la realización de Ejercicio plástico, la obra que David Alfaro Siqueiros pintó en la quinta de Natalio Botana.
Galerías Pacífico fue el gran proyecto del Taller de Arte Mural y también su única realización conjunta de esta magnitud.
Una obra de 450 metros cuadrados
Los frescos fueron terminados en 1946. La superficie pintada de la cúpula alcanza aproximadamente 450 metros cuadrados y está distribuida entre cuatro grandes paneles, las zonas de transición y los espacios curvos de la estructura.
El grupo acordó trabajar sobre valores humanos y prácticas presentes en diferentes culturas, entre ellas la vida familiar, la relación con la naturaleza, la solidaridad y el esfuerzo humano. Sin embargo, cada pintor desarrolló su propia composición y mantuvo un lenguaje personal.
Esa combinación explica la idea de una conversación interminable. Los murales comparten un tema general, pero no cuentan una historia con principio y final. Cada sector propone imágenes, símbolos y movimientos diferentes, mientras las figuras parecen responderse de un extremo al otro de la cúpula.
El amor y la germinación de la tierra de Antonio Berni
El mural de Antonio Berni se encuentra orientado hacia el sector de Viamonte. Es conocido como El amor o Germinación de la tierra.
La composición reúne a una pareja abrazada sobre el suelo, hombres entre girasoles y cañas de azúcar, una figura dorada relacionada con el sol y una mujer que simboliza el nacimiento. El conjunto enlaza el afecto humano con la fertilidad y la capacidad de la tierra para producir vida.
Berni no representa el amor únicamente como una relación entre dos personas. Lo relaciona con la naturaleza, el trabajo y la continuidad de la existencia. Las figuras poseen la solidez que caracteriza a buena parte de su pintura de esa época y ocupan la superficie como protagonistas de una escena monumental.
La vida doméstica de Juan Carlos Castagnino
En el sector orientado hacia Florida se encuentra La vida doméstica, también conocida como La ofrenda generosa de la naturaleza, de Juan Carlos Castagnino.
La obra está dedicada a los vínculos familiares, los cuidados cotidianos y los frutos que proporciona la tierra. Las figuras humanas se integran con animales, vegetación y alimentos, construyendo una escena en la que la vida del hogar depende de una relación equilibrada con el ambiente.
Castagnino, reconocido por su capacidad para representar el movimiento, organizó las figuras mediante líneas curvas y gestos que conducen la mirada. La vida doméstica aparece así como una actividad compartida y no como una escena inmóvil.
El dominio de las fuerzas naturales de Spilimbergo
Lino Enea Spilimbergo pintó el panel ubicado hacia el sector de San Martín. Su obra recibe los nombres de El dominio de las fuerzas naturales y La lucha del hombre contra los elementos de la naturaleza.
Las figuras representan el esfuerzo humano frente a fuerzas que lo superan, pero también su capacidad para comprenderlas y transformarlas mediante la inteligencia y el trabajo. El tema no plantea una victoria sencilla sobre el ambiente, sino una relación marcada por la tensión.
Los cuerpos sólidos, los rostros concentrados y la organización geométrica son característicos de Spilimbergo. La Secretaría de Cultura de la Nación señala que esta fue la primera obra del Taller de Arte Mural y que respondía a una concepción social y humanista del arte.
La fraternidad de Demetrio Urruchúa
El panel orientado hacia la avenida Córdoba fue realizado por Demetrio Urruchúa y se titula La fraternidad o La hermandad de las razas.
Mujeres, hombres, jóvenes y niños aparecen unidos por gestos, manos y abrazos. El objetivo es representar la convivencia entre personas de distintos orígenes y afirmar la igualdad por encima de las diferencias.
La naturaleza permanece como marco de la reunión humana. La escena no se concentra en un individuo, sino en el grupo, por lo que la fraternidad se presenta como una construcción colectiva.
La pareja humana de Manuel Colmeiro
Manuel Colmeiro, artista gallego exiliado en la Argentina, realizó La pareja humana. También trabajó sobre sectores de transición que ayudan a enlazar visualmente los grandes paneles.
Su intervención aborda el vínculo entre el hombre y la mujer como origen de la comunidad y continuidad de la vida. Las figuras poseen formas simplificadas y monumentales, relacionadas con el mundo campesino que aparece de manera recurrente en su obra.
Colmeiro fue el único integrante del grupo nacido fuera de la Argentina. Su participación incorporó al conjunto una mirada ligada a la tradición rural gallega y a la experiencia de los artistas españoles que llegaron al país como consecuencia del exilio.
Por qué parecen una sola pintura
Cada artista tuvo asignado un sector, pero el conjunto fue pensado para ser observado desde abajo y en movimiento. Las líneas de los cuerpos, los colores y las zonas de transición permiten que la mirada pase de una escena a otra.
La forma curva de la cúpula cambia la percepción. Las figuras se acercan, se alejan y modifican sus proporciones según el lugar desde el cual se las observe. Por eso no existe un único punto correcto para contemplarlas.
La ubicación de las obras ayuda a identificarlas:
- Hacia Viamonte se encuentra el mural de Antonio Berni.
- Hacia Florida está la obra de Juan Carlos Castagnino.
- Hacia San Martín se observa el panel de Lino Enea Spilimbergo.
- Hacia Córdoba se ubica la composición de Demetrio Urruchúa.
- En el tímpano y las transiciones aparece la intervención de Manuel Colmeiro.
El conjunto fue realizado al fresco, una técnica que exige aplicar los pigmentos sobre el revoque todavía húmedo. La pintura queda integrada a la pared cuando el material se seca, por lo que la planificación y el ritmo de ejecución son fundamentales.
Deterioro, rescate y una nueva generación de artistas
El paso del tiempo y el abandono del edificio afectaron las pinturas. En 1978 comenzó una recuperación dirigida por Antonio Berni, quien trabajó sobre su propio panel y supervisó la intervención de especialistas en los sectores realizados por sus compañeros.
Entre 1990 y 1991, el edificio fue restaurado y reciclado por el estudio de Juan Carlos López y Asociados. El 18 de mayo de 1992 reabrió como centro comercial y cultural.
En 1994 se incorporaron obras de otros cuatro artistas argentinos: Carlos Alonso, Rómulo Macció, Josefina Robirosa y Guillermo Roux. Este último realizó Mujer y máscara. Las nuevas intervenciones ampliaron el ciclo pictórico y establecieron un diálogo entre la generación de 1946 y figuras destacadas del arte de finales del siglo XX.
La incorporación no reemplazó los frescos históricos. Sumó nuevas miradas dentro del edificio y confirmó que la relación entre arquitectura y pintura seguía siendo parte de la identidad de Galerías Pacífico.
Un patrimonio que puede visitarse gratuitamente
No es necesario comprar una entrada para observar la cúpula. Los murales se encuentran en el espacio central de circulación de Galerías Pacífico y pueden contemplarse durante el horario de apertura del paseo comercial.
La mejor manera de conocerlos es ubicarse inicialmente debajo del centro de la cúpula y luego caminar hacia cada uno de los cuatro accesos. Ese recorrido permite reconocer el cambio de estilo entre los artistas y relacionar cada pintura con su orientación.
También conviene observarlos desde los niveles superiores, donde pueden apreciarse detalles que pasan inadvertidos desde la planta baja.
Información útil para los vecinos
Dirección: avenida Córdoba 550, barrio de San Nicolás.
Horario de los locales comerciales: todos los días de 10 a 21.
Horario de los locales gastronómicos: todos los días de 10 a 22.
Audioguía: Galerías Pacífico ofrece una audioguía de aproximadamente 15 minutos sobre la historia del edificio y los murales. Para acceder hay que escanear el código QR disponible en el stand de Atención al Cliente, ubicado en el Nivel Fuente, sector Córdoba.
Idiomas disponibles: español, inglés, portugués y francés.
Consultas: 011 5555-5110.
Correo electrónico: informes@galeriaspacifico.com.ar.
Los horarios y servicios pueden modificarse, por lo que se recomienda verificarlos en el sitio oficial de Galerías Pacífico antes de concurrir.
Ochenta años de miradas diferentes
Desde 1946, millones de personas atravesaron el edificio bajo estas pinturas. Algunas levantaron la vista para reconocer a los grandes maestros del arte argentino; otras encontraron los murales por casualidad mientras caminaban por el centro.
La obra continúa vigente porque no ofrece una lectura cerrada. El amor, el nacimiento, la familia, el trabajo, la naturaleza y la fraternidad cambian de significado según la época y la experiencia de cada espectador.
A 80 años de su realización, la cúpula sigue cumpliendo el propósito de sus autores: llevar el arte a un espacio cotidiano y convertir una zona de circulación pública en un lugar para mirar, pensar y conversar.
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