Mi joven vida tiene un final tendrá siete funciones gratuitas en el Centro Cultural Borges
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Pablo Rotemberg presenta en noviembre una obra que cruza danza, teatro, música y cine para explorar el paso del tiempo y el mandato de la juventud.
Con funciones en la Sala Astor Piazzolla del Centro Cultural Borges, el espectáculo reúne en escena a Rotemberg, Valentín Caringella y Ezequiel Posse. La propuesta toma como punto de partida a Norma Desmond, la protagonista de Sunset Boulevard, y transforma esa referencia cinematográfica en una exploración sobre el envejecimiento, la identidad y el lugar de los cuerpos en una sociedad que privilegia lo nuevo.
Mi joven vida tiene un final se presentará durante noviembre de 2026 con siete funciones, todas a las 20. Las fechas serán los sábados 7, 14, 21 y 28, y los domingos 15, 22 y 29. La entrada será libre y gratuita, con retiro de localidades desde una hora antes de cada presentación.
El espectáculo, de 55 minutos de duración, cuenta con dramaturgia y dirección de Pablo Rotemberg. Su propuesta entrelaza diferentes disciplinas para abordar una inquietud que atraviesa tanto la vida cotidiana como el mundo artístico: qué sucede cuando el paso de los años entra en conflicto con la exigencia de conservar una imagen joven.
Norma Desmond como punto de partida
En Sunset Boulevard, la película dirigida por Billy Wilder en 1950, Gloria Swanson interpreta a Norma Desmond, una antigua estrella del cine mudo que vive aferrada a su pasado de esplendor. Ese personaje constituye la referencia central de la obra, aunque Rotemberg lo lleva hacia un universo escénico propio.
La figura de Norma permite explorar la resistencia a aceptar los cambios, el temor al deterioro físico y la dificultad de encontrar un lugar cuando el entorno deja de reconocer aquello que antes celebraba. Su historia abre, además, una pregunta sobre las formas de exclusión que aparecen cuando la juventud se convierte en una condición para permanecer visible.
La propuesta no se limita a reconstruir el argumento de la película. El personaje funciona como un puente entre aquel imaginario cinematográfico y las inquietudes que Rotemberg pone en juego desde su propia experiencia como intérprete, coreógrafo y músico.
El cuerpo ocupa un lugar central en ese recorrido. La actuación, el movimiento y la voz son recursos para trabajar sobre la transformación física, la fragilidad y la relación con la propia imagen.
Una obra sobre el tiempo y el descarte
Uno de los ejes del espectáculo es la tensión entre la experiencia acumulada y una cultura que impulsa el reemplazo permanente. La obra indaga en la violencia de desechar aquello que deja de ser considerado joven y en las posibilidades de resistencia frente a esa mirada.
Desde esa perspectiva, el envejecimiento aparece como una experiencia íntima atravesada por exigencias sociales. La relación con el cuerpo también se construye a partir de las expectativas, los modelos y los criterios de valoración que circulan alrededor de él.
El cruce entre danza, teatro, música, cine y referencias filosóficas permite desarrollar estas preguntas mediante distintos lenguajes. El pasado y el futuro, la permanencia y la desaparición, la vida y la muerte forman parte del universo que organiza la propuesta.
En escena, Rotemberg comparte ese trabajo con Valentín Caringella y Ezequiel Posse. Los tres intérpretes sostienen una investigación física y teatral en la que el cuerpo es tanto el tema como la herramienta de expresión.
El equipo detrás de la puesta
Además de asumir la dramaturgia, la dirección y la interpretación, Pablo Rotemberg comparte el diseño sonoro con Matías Coulasso. La iluminación es de Fernando Berreta y el diseño de vestuario, de Ivi Zima.
Luisa Vega C. y Eugenia Ghisalberti realizan el vestuario, mientras que Matías Nazareno y La Kuma están a cargo del diseño y la realización del maquillaje. El equipo también incluye a Valeria Grossi como coach actoral y a Silvia Juan Bennazar en el entrenamiento vocal.
La colaboración artística corresponde a Carla Di Grazia; la asistencia coreográfica, a Candela Mosquera; y la asistencia de dirección, a Rocío Alagastino y Carolina Bergero.
Mi joven vida tiene un final obtuvo el Premio Teatro del Mundo y recibió una nominación al Premio María Guerrero. El espectáculo cuenta, además, con el apoyo del Instituto PRODANZA.
Rotemberg desarrolla su actividad como director, coreógrafo, músico y docente. Es egresado de la Universidad del Cine y del Conservatorio Nacional de Música Carlos López Buchardo, y titular de cátedra en la Universidad Nacional de las Artes. Sus obras se han presentado en Europa y Latinoamérica.
Información útil para asistir
- Espectáculo: Mi joven vida tiene un final.
- Lugar: Sala Astor Piazzolla del Centro Cultural Borges.
- Dirección: Viamonte 525, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
- Funciones: sábados 7, 14, 21 y 28 de noviembre de 2026; domingos 15, 22 y 29 de noviembre de 2026.
- Horario: todas las funciones a las 20.
- Duración: 55 minutos.
- Entrada: libre y gratuita.
- Retiro de localidades: desde las 19 del día de cada función, en Informes, en el primer piso.
- Cantidad de entradas: se entregan hasta dos por persona.
- Ingreso a la sala: por orden de llegada.
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