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Mascotas y Bienestar Animal

Por qué algunos perros comen pasto y cuándo esa conducta requiere atención veterinaria

septiembre 3, 2026 · 8 min de lectura

Comer pequeñas cantidades de pasto es una conducta frecuente en los perros y, cuando ocurre ocasionalmente sin otros síntomas, no necesariamente indica una enfermedad.

En la Ciudad de Buenos Aires, donde miles de animales pasean diariamente por plazas, parques, caniles y veredas arboladas, la observación de este comportamiento debe complementarse con ciertos cuidados. La frecuencia, la cantidad ingerida, el estado general del perro y las condiciones del espacio verde permiten distinguir una conducta habitual de una posible señal de malestar digestivo, ansiedad o enfermedad.

Una conducta común que no tiene una única explicación

El perro que se detiene durante un paseo para mordisquear algunas hojas puede despertar preocupación en su responsable. Sin embargo, las razones por las que lo hace no siempre son médicas y todavía no existe una explicación única que permita comprender todos los casos.

Algunos animales parecen sentirse atraídos por el sabor, el olor o la textura de las plantas. Otros incorporan el pasto como parte de una conducta exploratoria, especialmente durante sus recorridos por espacios verdes.

También puede tratarse de un hábito vinculado con el aburrimiento, la búsqueda de atención o la ansiedad. Un perro que permanece muchas horas sin actividad puede aprovechar la salida para investigar intensamente el ambiente, olfatear y probar aquello que encuentra a su alcance.

VCA Animal Hospitals señala que la ingestión ocasional de pasto puede responder tanto a necesidades físicas como a factores de comportamiento. También explica que, si el animal recibe un alimento completo y equilibrado, no debe suponerse automáticamente que la conducta se origina en una deficiencia nutricional.

¿Los perros comen pasto para provocar el vómito?

Una de las ideas más difundidas sostiene que los perros buscan pasto cuando sienten molestias digestivas y necesitan vomitar. Esta relación puede producirse en algunos animales, pero no representa todos los casos.

De acuerdo con información veterinaria publicada por VCA, menos del 25 por ciento de los perros vomita después de comer pasto y solamente una minoría presenta signos de enfermedad antes de hacerlo. Esto indica que la mayoría no necesariamente consume vegetación para provocarse el vómito.

El orden de los acontecimientos tampoco siempre resulta evidente. El perro puede comer pasto porque ya tenía náuseas, pero también puede vomitar debido a la irritación producida por haber ingerido demasiada vegetación con rapidez.

Por este motivo, un episodio aislado no permite determinar por sí solo la existencia de una enfermedad. Lo importante es observar si la conducta se repite, si aparece con desesperación y si está acompañada por cambios digestivos o generales.

El papel de la fibra en la alimentación

El pasto contiene fibra, un componente que interviene en el funcionamiento intestinal. Algunos perros podrían buscarlo como una fuente adicional de material vegetal, aunque esto no significa que deba utilizarse para modificar su alimentación sin asesoramiento profesional.

Si la conducta se vuelve frecuente, corresponde consultar con un veterinario para evaluar la dieta. El profesional podrá revisar qué alimento consume el animal, en qué cantidad, con qué frecuencia y si resulta adecuado para su edad, tamaño, nivel de actividad y estado de salud.

Cambiar bruscamente la comida o agregar suplementos por cuenta propia puede ocasionar trastornos digestivos. La necesidad de modificar la cantidad de fibra debe ser determinada para cada animal.

Qué observar durante los paseos por CABA

En una ciudad densamente urbanizada como Buenos Aires, la ingestión de pasto presenta riesgos que no dependen únicamente de la planta. El animal puede entrar en contacto con tierra, materia fecal, residuos u otros elementos presentes en el espacio público.

También se desconoce, en muchos casos, si un sector recibió recientemente productos para el mantenimiento de la vegetación. Por prevención, no conviene permitir que el perro coma plantas de áreas tratadas, jardines privados, canteros intervenidos o sectores cuya condición no pueda comprobarse.

La posibilidad de ingerir huevos o formas microscópicas de parásitos presentes en el suelo constituye otro motivo para mantener actualizado el control veterinario. Las postas de salud zoonótica de la Ciudad ofrecen, según su cronograma mensual, servicios como desparasitación de cachorros y animales adultos.

Durante una salida por los parques y plazas porteños se recomienda llevar al perro con correa y prestar atención a aquello que intenta llevarse a la boca. Esta medida permite intervenir antes de que ingiera grandes cantidades de vegetación, plantas desconocidas, restos de comida o basura.

Cuándo no debería causar alarma

La conducta suele considerarse de menor preocupación cuando el perro:

  • Come unas pocas hojas de manera ocasional.
  • Mantiene su apetito habitual.
  • Bebe agua normalmente.
  • Conserva su energía y comportamiento cotidiano.
  • Defeca con normalidad.
  • No presenta vómitos, diarrea ni dolor.
  • No intenta comer compulsivamente plantas u otros elementos.

En estas circunstancias se puede registrar cuándo ocurre y comentarlo en el próximo control veterinario. Conocer la frecuencia real ayuda a determinar si se trata de un episodio aislado o de un patrón.

Las señales que requieren atención veterinaria

La consulta profesional resulta necesaria cuando el consumo de pasto es nuevo, muy frecuente, compulsivo o aparece junto con otros cambios. Entre las señales de advertencia se encuentran:

  • Vómitos reiterados o persistentes.
  • Diarrea intensa o que no mejora.
  • Presencia de sangre en el vómito o en la materia fecal.
  • Falta de apetito.
  • Decaimiento, debilidad o menor respuesta a los estímulos.
  • Dolor o sensibilidad en el abdomen.
  • Abdomen notablemente distendido.
  • Arcadas repetidas sin poder vomitar.
  • Dificultad para defecar.
  • Pérdida de peso.
  • Ingestión de una gran cantidad de pasto.
  • Sospecha de contacto con sustancias tóxicas o plantas desconocidas.

El Manual Veterinario MSD explica que la gastritis puede estar relacionada con sustancias irritantes, infecciones, parásitos, medicamentos, tóxicos u otras enfermedades. Los cuadros prolongados pueden provocar debilidad, deshidratación y alteraciones en el organismo.

Las arcadas improductivas acompañadas por una distensión abdominal requieren atención inmediata, ya que pueden corresponder a una urgencia. Frente a signos intensos o un deterioro rápido del estado general, no se debe esperar hasta el día siguiente.

No conviene medicar al perro en casa

Comer pasto no debe tratarse automáticamente con medicamentos humanos, protectores gástricos, antiácidos o remedios caseros. Algunos productos pueden ser perjudiciales, dificultar el diagnóstico o agravar el cuadro.

Tampoco se recomienda provocar el vómito sin una indicación veterinaria. Si existe la posibilidad de que el animal haya ingerido un tóxico, una planta desconocida o un objeto, corresponde comunicarse inmediatamente con un profesional.

Para facilitar la evaluación puede resultar útil anotar qué comió, dónde ocurrió, cuánto tiempo pasó desde la ingestión y qué síntomas aparecieron. Una fotografía de la planta o del lugar también puede aportar información, siempre que pueda obtenerse sin demorar la consulta.

Paseos, actividad y estimulación

Cuando se descartan causas orgánicas, el comportamiento puede estar asociado con la falta de actividad o estimulación. Los paseos no deberían limitarse únicamente a las necesidades fisiológicas. Permitir que el perro olfatee, explore de manera controlada e interactúe con su entorno contribuye a su bienestar.

Buenos Aires dispone de parques, plazas y sectores destinados a la permanencia de animales. No obstante, la presencia de un canil no elimina la necesidad de supervisión. Cada responsable debe controlar lo que su perro encuentra, respetar las indicaciones del espacio y recoger sus deposiciones.

Los juegos apropiados, la actividad física adecuada para cada animal y las propuestas de estimulación mental pueden ayudar cuando la ingestión de pasto se relaciona con aburrimiento. Si existe ansiedad persistente o una conducta compulsiva, puede ser necesaria una evaluación veterinaria y comportamental.

Servicios públicos para animales en la Ciudad

El Instituto de Zoonosis Luis Pasteur se encuentra en avenida Díaz Vélez 4821, Caballito. Entre sus funciones se incluyen la clínica y cirugía con orientación a zoonosis, la vacunación antirrábica y la atención de consultas relacionadas con la salud humana y animal.

Además, la Ciudad publica un cronograma mensual de postas de salud zoonótica. En estos operativos se ofrecen servicios como vacunación antirrábica, desparasitación y tratamiento de sarna. Las prestaciones, fechas y ubicaciones deben consultarse antes de concurrir porque el calendario puede modificarse.

Estas postas cumplen funciones sanitarias específicas y no reemplazan una guardia veterinaria. Ante vómitos persistentes, distensión abdominal, dolor, decaimiento o sospecha de intoxicación, el animal debe recibir atención clínica sin demora.

Observar el contexto es la clave

Que un perro coma algunas hojas durante un paseo por una plaza porteña no constituye, por sí solo, una emergencia. La diferencia está en la forma en que lo hace y en lo que sucede antes y después.

La frecuencia creciente, el consumo desesperado, los vómitos reiterados y cualquier modificación del apetito, las deposiciones o el estado de ánimo justifican una consulta. Observar al animal, controlar lo que encuentra en el espacio público y mantener sus controles sanitarios permite transformar una conducta cotidiana en una oportunidad para cuidar mejor su salud.

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