PARQUE AVELLANEDA: HISTORIA Y ORIGEN DE UN BARRIO PORTEÑO
El barrio de Parque Avellaneda tiene una historia estrechamente vinculada con la familia Olivera y con las tierras que, durante el siglo XIX, se encontraban hacia el sudoeste del antiguo pueblo de Flores.
LOS ORÍGENES DE LAS TIERRAS
Desde comienzos del siglo XIX, la familia Olivera tenía bajo su dominio una importante extensión de terrenos en la zona. En aquel entonces, el área se encontraba alejada del centro de la ciudad y formaba parte de una región mucho más extensa que el actual territorio porteño.
Uno de los principales espacios de la zona era la Chacra de los Remedios, que dominaba gran parte de la comarca.
En 1888, el Municipio amplió sus límites e incorporó los pueblos de Belgrano y Flores. A partir de ese momento, las propiedades pertenecientes a la familia Olivera pasaron a formar parte del territorio de la Ciudad.
EL NACIMIENTO DEL PARQUE AVELLANEDA
En 1912, la Municipalidad adquirió a la familia Olivera una importante parte de sus tierras con el objetivo de crear un parque público.
El espacio fue inaugurado el 28 de marzo de 1914 bajo el nombre de Parque Público Olivera. Sin embargo, el 10 de noviembre de ese mismo año pasó a denominarse Parque Avellaneda, nombre que conserva hasta la actualidad.
Una pequeña fracción de las tierras permaneció en manos de la familia Olivera. Se trataba de los terrenos ubicados detrás del parque, que décadas más tarde serían fundamentales para la formación del barrio.
EL BARRIO OLIVERA
El 6 de junio de 1937 comenzaron a venderse una gran cantidad de lotes pertenecientes al denominado “Barrio Olivera”.
La zona estaba formada por varias manzanas ubicadas hacia los fondos del Parque Avellaneda, entre la Avenida Lacarra y las vías de un ramal del Ferrocarril del Oeste. La traza de esas vías se relacionaría posteriormente con la actual Autopista 25 de Mayo.
Los terrenos pertenecían a María Dolores Florencia del Corazón de Jesús Olivera, quien fue representada para concretar la venta por Bernardino A. Olivera y Ernesto Olivera.
UN NUEVO BARRIO EN EXPANSIÓN
La subdivisión de estos terrenos dio origen a un nuevo núcleo urbano, que comenzó a conocerse como Barrio Parque Olivera.
El proyecto contemplaba un trazado moderno, con avenidas amplias, calles espaciosas y grandes espacios libres. Su ubicación junto al Parque Avellaneda era presentada como uno de sus principales atractivos.
La publicidad de la época destacaba también la cercanía con las avenidas Lacarra, Directorio y Juan Bautista Alberdi, además de la disponibilidad de servicios de transporte que conectaban el sector con distintos puntos de la ciudad.
En total, se ofrecieron 145 lotes, con dimensiones pensadas para facilitar la construcción de viviendas familiares.
LA VENTA DE LOS LOTES
La comercialización de los terrenos buscaba facilitar el acceso a la compra mediante un sistema de cuotas.
Los lotes podían adquirirse en 120 mensualidades, con garantía hipotecaria y sin intereses. También existía la posibilidad de realizar el pago al contado, con un descuento del 20 % sobre el valor correspondiente a las cuotas.
El desarrollo del barrio formó parte del proceso de expansión urbana hacia el oeste de la Ciudad, acompañado por la apertura de nuevas calles, la llegada de servicios y el crecimiento de las viviendas familiares.
UNA HISTORIA LIGADA AL PARQUE
El desarrollo de Parque Avellaneda no puede separarse de la historia de las tierras de los Olivera. Primero fueron grandes extensiones rurales, luego parte de ellas se transformaron en un parque público y, finalmente, los terrenos que permanecieron en manos de la familia fueron subdivididos para dar lugar a un nuevo barrio.
Así, el crecimiento del Barrio Parque Olivera, posteriormente identificado con Parque Avellaneda, quedó ligado a uno de los espacios verdes más importantes de la zona y al proceso de expansión de la Ciudad durante el siglo XX.
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