Saltar al contenido
martes 1 de septiembre de 2026 | 09:45 hs Clima: ⛅ 12°C CABA Cotizaciones: Oficial $1.530 Blue $1.555 MEP $1.538,80 Tarjeta $1.989
Ciudad

La Ciudad activa un amplio operativo ante El Niño y vigilará 177 puntos vulnerables

septiembre 1, 2026 · 12 min de lectura
Operativo preventivo de la Ciudad de Buenos Aires ante El Niño y las tormentas intensas previstas en las 15 comunas.

El Gobierno porteño puso en marcha un plan preventivo y de respuesta ante la posibilidad de tormentas intensas, lluvias persistentes y anegamientos vinculados con el desarrollo del fenómeno de El Niño.

El dispositivo abarcará las 15 comunas y combinará alertas meteorológicas, seguimiento de las condiciones climáticas, control de pasos bajo nivel, puentes, estaciones de bombeo y desagües, además de la presencia de equipos territoriales en diferentes zonas de la Ciudad. El operativo estará coordinado por Defensa Civil y podrá ampliarse de acuerdo con la intensidad y evolución de cada evento.

Un operativo especial ante un escenario de mayor inestabilidad

La Ciudad de Buenos Aires reforzó su sistema de prevención y respuesta frente a la posibilidad de atravesar tormentas más frecuentes, persistentes o intensas durante los próximos meses.

El plan fue presentado este lunes 31 de agosto y responde al avance de la fase cálida del fenómeno conocido como El Niño-Oscilación del Sur, habitualmente identificado por la sigla ENOS.

El Servicio Meteorológico Nacional define al ENOS como un fenómeno natural relacionado con las variaciones de la temperatura del océano Pacífico central y oriental y con los cambios que esas condiciones producen en la atmósfera.

El sistema atraviesa distintas etapas, denominadas El Niño, La Niña y fase neutral. La presencia de El Niño no significa que todas las jornadas serán lluviosas ni permite anticipar con exactitud cuándo se producirá una tormenta. Sin embargo, puede modificar los patrones habituales de precipitaciones y aumentar la posibilidad de lluvias superiores a los valores normales en determinadas regiones.

En junio, el organismo meteorológico nacional informó que los modelos especializados mostraban una probabilidad del 90% de desarrollo de la fase El Niño. La actualización correspondiente a agosto elevó a un valor cercano al 100% la probabilidad de esa fase para el trimestre agosto, septiembre y octubre de 2026.

En el centro y noreste de la Argentina, incluido el Área Metropolitana de Buenos Aires, el fenómeno puede favorecer precipitaciones por encima de los promedios históricos, tormentas acompañadas por ráfagas y acumulaciones importantes de agua en períodos breves.

Ante ese escenario, el Gobierno porteño decidió ampliar el Plan Operativo ante Emergencias Hidrometeorológicas y fortalecer la presencia de los organismos de seguridad, emergencias, infraestructura y atención territorial.

Controles en 177 puntos de las 15 comunas

El nuevo despliegue contempla el seguimiento permanente de 177 ubicaciones identificadas previamente por la Ciudad debido a sus características urbanas, hidráulicas o de circulación.

No se trata únicamente de lugares que hayan sufrido anegamientos anteriormente. El esquema incluye infraestructura que debe permanecer bajo vigilancia durante una tormenta, como pasos bajo nivel, puentes, estaciones de bombeo, conductos, desagües y sectores en los que una acumulación rápida de agua podría afectar el tránsito o representar un riesgo para peatones y automovilistas.

Del total de puntos contemplados, 83 tendrán presencia fija de personal. Estos puestos estarán ubicados principalmente en pasos bajo nivel y puentes, donde es necesario observar la evolución del agua y actuar con rapidez si las condiciones obligan a restringir la circulación.

Otros 94 puntos serán dinámicos. Esto significa que los equipos realizarán recorridos para verificar el funcionamiento de desagües y estaciones de bombeo, controlar calles y avenidas y detectar posibles acumulaciones de agua.

La modalidad dinámica permitirá desplazar los recursos hacia los lugares donde sean más necesarios. La ubicación de las cuadrillas podrá modificarse a partir de los reportes meteorológicos, las mediciones disponibles y la información proporcionada por los agentes que trabajen en el territorio.

Cada uno de los puntos contará con un informante calificado encargado de comunicar en tiempo real el estado del lugar. Este sistema busca que el Centro de Operaciones de Emergencias disponga de información actualizada para decidir el envío de personal, móviles, equipos de bombeo o recursos destinados a ordenar el tránsito.

El operativo cambiará según el nivel de alerta

La activación del plan será progresiva y dependerá de las alertas emitidas por el Servicio Meteorológico Nacional, aunque Defensa Civil podrá elevar el nivel de respuesta cuando los datos obtenidos en la Ciudad indiquen una situación de mayor riesgo.

La primera etapa se denomina “Apresto y recorrido preventivo”. Durante esa instancia, los organismos siguen el desarrollo del fenómeno meteorológico, revisan las zonas sensibles y preparan los recursos que podrían necesitarse.

El objetivo es que los equipos no comiencen a movilizarse cuando la tormenta ya está instalada, sino que puedan anticiparse a la llegada de las precipitaciones más intensas.

Cuando se determina una alerta amarilla de alto impacto, se incrementan los controles y la disponibilidad de los organismos participantes. En caso de alerta naranja, los equipos son desplazados hacia los 177 puntos previamente asignados.

Si el nivel alcanza la alerta roja, el dispositivo podrá incorporar nuevos lugares de cobertura según el recorrido de la tormenta, la cantidad de agua acumulada y las dificultades detectadas en cada comuna.

El director del operativo también tendrá la facultad de disponer un nivel superior al correspondiente a la alerta meteorológica vigente. Esa decisión podrá adoptarse a partir de las mediciones de los arroyos, los avisos de corto plazo emitidos por el SMN o los reportes enviados por los agentes desplegados en las calles.

Esta posibilidad resulta importante porque una misma tormenta no afecta de manera uniforme a toda la Ciudad. Mientras algunos barrios pueden registrar lluvias moderadas, otros sectores pueden recibir una gran cantidad de agua en pocos minutos.

Los vecinos podrán consultar las advertencias vigentes en el Sistema de Alerta Temprana del Servicio Meteorológico Nacional.

Defensa Civil coordinará la respuesta

El operativo será dirigido desde el Centro de Operaciones de Emergencias de la Dirección General de Defensa Civil.

Desde allí se concentrará la información meteorológica y territorial, se evaluará el nivel de riesgo y se coordinará el desplazamiento de los diferentes organismos.

La actualización del plan articula a diez áreas del Estado porteño. Entre ellas se encuentran Defensa Civil, Bomberos de la Ciudad, Bomberos Voluntarios, Policía de la Ciudad, Tránsito, Orden Público, Hidráulica, Competencias Comunales, Fiscalización, Economía Social y AUSA.

La intervención de diferentes áreas responde a la variedad de situaciones que pueden producirse durante un temporal. El operativo puede requerir el cierre de un paso bajo nivel, la interrupción preventiva del tránsito, la limpieza de un sumidero, el retiro de ramas, la asistencia a personas, la verificación de una estación de bombeo o el envío de personal a una zona donde el agua comenzó a acumularse.

La coordinación centralizada también busca evitar respuestas aisladas y permitir que cada organismo reciba información actualizada sobre lo que sucede en el resto de la Ciudad.

“Sabemos que este es un fenómeno que no podemos evitar. Pero sí podemos poner todo nuestro esfuerzo, coordinación y trabajo para cuidar a cada porteño”, expresó el jefe de Gobierno, Jorge Macri, durante la presentación del plan de acción ante El Niño.

Por qué las tormentas intensas pueden provocar anegamientos

Uno de los principales desafíos de las grandes ciudades es la cantidad de agua que puede caer en un período muy breve.

Una precipitación distribuida a lo largo de varios días no produce el mismo impacto que una cantidad similar concentrada en una o dos horas. Cuando la intensidad supera temporalmente la capacidad de captación y conducción de la red pluvial, el agua comienza a acumularse en calles, avenidas y zonas bajas.

Buenos Aires se encuentra atravesada por once arroyos pertenecientes a seis cuencas hídricas. Aunque gran parte de esos cursos de agua se encuentra entubada, continúa recibiendo y transportando el agua de lluvia hacia el Río de la Plata o el Riachuelo.

Durante tormentas intensas, los conductos pueden alcanzar rápidamente una elevada ocupación. También puede producirse un efecto de saturación cuando coinciden las lluvias con una sudestada.

La elevación del nivel del Río de la Plata dificulta la descarga normal de los sistemas pluviales y puede generar un efecto de retención sobre el agua que circula por los conductos. Por esa razón, el funcionamiento de los sumideros, reservorios, estaciones de bombeo y túneles aliviadores resulta fundamental.

El control preventivo de la infraestructura busca detectar obstrucciones, fallas o acumulaciones antes de que afecten la circulación o las viviendas.

Más de 60 intervenciones sobre la red pluvial

El operativo territorial se complementa con el avance del Plan Hidráulico de la Ciudad.

Según la información oficial, durante la actual gestión se realizaron 64 obras de ampliación, adecuación, reparación y limpieza de la red pluvial y se incorporaron más de 13.000 metros lineales de conductos.

El Gobierno porteño indicó además que el conjunto de intervenciones ejecutadas dentro del Plan Hidráulico permitió sumar aproximadamente 18,5 kilómetros de nuevas tuberías.

Las obras tienen como finalidad incrementar la capacidad de captación y conducción del agua, reducir los tiempos de escurrimiento y disminuir la presión sobre los conductos principales durante los momentos de mayor intensidad de lluvia.

La Ciudad también anunció que acelerará la finalización de otras 14 obras pluviales e hidráulicas. Los trabajos abarcan diferentes cuencas y buscan actuar tanto sobre los grandes emisarios como sobre los ramales secundarios que recogen el agua en los barrios.

Nuevos aliviadores en la cuenca del arroyo Medrano

Entre las intervenciones más recientes se encuentran los ramales Crisólogo Larralde y Ciudad de la Paz, ubicados dentro de la cuenca del arroyo Medrano.

Las obras fueron finalizadas durante agosto y comprenden 1,75 kilómetros de nuevos conductos. De acuerdo con el Gobierno porteño, beneficiarán a más de 50.000 vecinos de Núñez, Saavedra y Belgrano.

Los ramales funcionan como aliviadores secundarios y permiten conducir una mayor cantidad de agua hacia el emisario principal. De esta forma, se busca disminuir el nivel que alcanza el agua en las calles durante las tormentas intensas.

Los conductos complementan otras obras realizadas en la cuenca del Medrano, un arroyo que nace en el partido bonaerense de San Martín, atraviesa parte del norte de la Ciudad y desemboca en el Río de la Plata.

La información técnica sobre estas intervenciones puede consultarse en el apartado oficial de infraestructura hídrica de la Ciudad.

El reservorio de Parque Sarmiento como espacio de retención

Otra de las piezas centrales del sistema es el reservorio del Parque Sarmiento.

Su función es almacenar temporalmente parte del agua que circula por la cuenca del arroyo Medrano cuando los conductos se aproximan a su capacidad máxima.

Cuando el nivel del emisario supera un determinado punto, los excedentes son derivados hacia las áreas de retención del parque. El agua queda almacenada durante el momento más crítico de la tormenta y comienza a liberarse de forma controlada cuando la red vuelve a tener capacidad para transportarla.

La ampliación realizada por la Ciudad permite almacenar un volumen equivalente a unas 100 piscinas olímpicas, según la estimación difundida oficialmente.

En condiciones normales, el espacio conserva sus usos deportivos y recreativos. Durante un evento meteorológico de gran intensidad, se transforma temporalmente en una superficie de almacenamiento de agua.

Este tipo de infraestructura no evita la lluvia ni elimina completamente el riesgo, pero permite reducir los picos de caudal que reciben los conductos en un período breve.

Obras en las cuencas del Cildañez y San Pedrito

La zona sur también concentra una parte importante de las inversiones hidráulicas.

Las intervenciones alcanzan las cuencas de los arroyos Cildañez y San Pedrito y están orientadas a mejorar el drenaje en Flores, Parque Avellaneda, Villa Lugano y Villa Soldati.

Entre los trabajos informados durante 2026 se encuentran los ramales Martí II y Zuviría, con aproximadamente cuatro kilómetros de extensión, además de las intervenciones en Zelarrayán, Dellepiane Norte y Castañón.

Estos conductos deben captar los excedentes pluviales de los ramales barriales y trasladarlos hacia sistemas con mayor capacidad de conducción.

La estrategia busca actuar sobre diferentes sectores de una misma cuenca. No alcanza con ampliar un conducto principal si los ramales secundarios que reciben el agua de las calles no tienen capacidad suficiente para trasladarla.

Qué deben hacer los vecinos durante una tormenta

La prevención no depende exclusivamente de las obras y de los organismos de emergencia. Algunas conductas individuales también pueden reducir riesgos y evitar obstrucciones en la red pluvial.

La Dirección General de Defensa Civil recomienda:

  • Cerrar puertas y ventanas cuando se anuncien tormentas fuertes.
  • Retirar o asegurar macetas, sillas, adornos y otros objetos colocados en balcones, terrazas o patios.
  • Evitar salir al exterior durante el momento de mayor intensidad, especialmente por la noche.
  • No permanecer en piletas ni en espacios abiertos durante una tormenta eléctrica.
  • No sacar los residuos cuando se esperan lluvias intensas, debido a que las bolsas pueden ser arrastradas y obstruir sumideros.
  • No tocar postes, columnas de alumbrado, cajas eléctricas ni cables caídos.
  • Evitar circular por calles anegadas, tanto a pie como en vehículos.
  • Reducir la velocidad al conducir, aumentar la distancia de frenado y mantener encendidas las luces correspondientes.
  • Mantenerse alejado de árboles, carteles, marquesinas y estructuras que puedan desprenderse por efecto del viento.
  • Seguir las alertas, recomendaciones y comunicaciones difundidas por los organismos oficiales.

Si el agua comienza a ingresar en una vivienda, se recomienda cortar la electricidad desde la llave térmica o el interruptor general, siempre que sea posible hacerlo sin ponerse en peligro.

Los artefactos eléctricos y cables sueltos no deben quedar en contacto con el agua. Antes de volver a utilizar cualquier equipo alcanzado por una inundación, debe verificarse su funcionamiento con personal especializado.

También se aconseja trasladar a bebés, niños, personas mayores, personas con discapacidad y otros integrantes vulnerables de la familia hacia una parte segura de la vivienda.

Canales oficiales ante una emergencia

La línea gratuita 103 de Emergencias de Defensa Civil funciona durante las 24 horas y recibe avisos relacionados con inundaciones, árboles o ramas caídas, estructuras en riesgo, accidentes en la vía pública y otras situaciones que puedan afectar a la población.

Al realizar una comunicación es importante indicar con la mayor precisión posible la ubicación del incidente, explicar qué está ocurriendo y responder las preguntas del operador. Esa información permite clasificar el nivel de urgencia y derivar el caso al organismo correspondiente.

Para emergencias médicas se encuentra disponible el 107 del SAME, mientras que las situaciones que requieran intervención policial deben comunicarse al 911.

Información útil

¿Qué te pareció esta información? Tu opinión

1 lector reaccionó reacciones