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Salud

Fragilidad en adultos: la importancia de detectarla a tiempo

enero 10, 2025 · 3 min de lectura

El ejercicio físico, una alimentación adecuada y el acompañamiento médico pueden ayudar a prevenir y revertir el síndrome de fragilidad

El síndrome de fragilidad es una condición que puede desarrollarse progresivamente a lo largo de la vida adulta y que afecta principalmente la fuerza, la movilidad y la capacidad de una persona para desenvolverse de manera independiente.

Desde la Federación Argentina de Cardiología (FAC) destacan la importancia de mantener una buena calidad de vida, realizar actividad física y llevar una alimentación adecuada como herramientas para prevenir y abordar esta condición.

¿Qué es el síndrome de fragilidad?

El síndrome de fragilidad se caracteriza por una disminución progresiva de las capacidades físicas de la persona. Entre sus principales manifestaciones pueden aparecer la debilidad muscular, la pérdida de peso, la falta de fuerza y una alimentación insuficiente o inadecuada.

Esta pérdida de capacidades puede generar una mayor dependencia de otras personas para realizar actividades cotidianas y aumentar la vulnerabilidad física y emocional, especialmente en los adultos mayores.

Además, la fragilidad puede dificultar la recuperación frente a situaciones de salud como infecciones, intervenciones quirúrgicas o eventos cardiovasculares.

La importancia del ejercicio y la alimentación

La prevención y el tratamiento de la fragilidad requieren un abordaje integral. Entre las principales herramientas se encuentran el ejercicio físico y una alimentación adecuada.

El entrenamiento permite trabajar en la recuperación y mantenimiento de la masa muscular, mientras que una nutrición equilibrada contribuye a incorporar las proteínas y otros nutrientes necesarios para el organismo.

El acompañamiento profesional es fundamental para determinar las necesidades de cada persona y establecer estrategias adecuadas de recuperación.

El aspecto emocional también es importante

La fragilidad no solo tiene consecuencias físicas. El aislamiento social, la soledad y la pérdida progresiva de movilidad pueden afectar el bienestar emocional de las personas.

Por este motivo, el acompañamiento de familiares, amigos y profesionales de la salud también puede ser un factor importante para evitar que la persona se aísle y pierda progresivamente su autonomía.

La importancia del diagnóstico precoz

Detectar el síndrome de fragilidad de manera temprana permite comenzar a trabajar sobre sus causas y mejorar las capacidades de la persona.

Los profesionales de la salud pueden realizar diferentes evaluaciones y pruebas sencillas durante una consulta para determinar el nivel de fragilidad y establecer un plan de intervención.

Ante la presencia de pérdida de fuerza, descenso de peso, dificultades para movilizarse u otros cambios en las capacidades habituales, se recomienda consultar con un profesional de la salud.

La detección temprana, el ejercicio físico, una alimentación adecuada y el acompañamiento médico pueden contribuir a mejorar la calidad de vida y recuperar parte de las capacidades perdidas.