Ayuno intermitente y dietas de moda: qué dice la evidencia científica
Especialistas advierten que estas prácticas pueden generar beneficios en algunos casos, pero no reemplazan una alimentación equilibrada ni deben realizarse sin evaluación profesional.
El interés por el ayuno intermitente y las denominadas dietas de moda creció en los últimos años, impulsado por promesas de descenso rápido de peso, mejoras metabólicas y supuestos beneficios para la salud.
Sin embargo, desde la Federación Argentina de Cardiología (FAC) remarcan que no todas estas prácticas cuentan con suficiente respaldo científico y que algunas pueden representar riesgos si se realizan sin acompañamiento médico o nutricional.
El doctor Diego Picchio (MP 3016), médico cardiólogo e integrante del Comité de Salud Ambiental y Prevención Cardiovascular de la FAC, explicó que estas estrategias deben analizarse de manera individual y teniendo en cuenta las condiciones de cada persona.
Qué es el ayuno intermitente y cómo funciona
El ayuno intermitente consiste en alternar períodos de alimentación habitual con momentos de restricción parcial o total de alimentos.
Entre los esquemas más conocidos se encuentran:
- Ayuno de 16 horas con una ventana de alimentación de 8 horas.
- Método 5:2, que combina cinco días de alimentación habitual con dos días de restricción calórica.
- Restricción calórica en días alternos.
- Ayunos prolongados bajo supervisión profesional.
Durante las primeras horas de ayuno, el organismo utiliza la glucosa disponible como fuente de energía. Luego, al disminuir los niveles de insulina, aumenta el uso de grasas y se activan distintos procesos metabólicos.
Entre los efectos estudiados se encuentran:
- Reducción moderada del peso corporal.
- Disminución de glucosa y mejora de la sensibilidad a la insulina.
- Mayor utilización de grasas como fuente energética.
- Reducción del estrés oxidativo y de algunos procesos inflamatorios, según determinados estudios.
Según Picchio, en personas con sobrepeso u obesidad el ayuno intermitente puede lograr una pérdida de peso similar a la obtenida mediante una dieta hipocalórica tradicional.
Además, algunos estudios observaron pequeñas mejoras en la presión arterial, el colesterol LDL y los triglicéridos. Sin embargo, hasta el momento no se comprobó que sea superior a otros métodos de alimentación cuando la pérdida de peso es equivalente.
Posibles riesgos y cuándo no está recomendado
Los especialistas señalan que el ayuno intermitente no es una estrategia adecuada para todas las personas.
Entre los posibles riesgos se encuentran:
- Episodios de hipoglucemia en personas con diabetes que reciben tratamiento.
- Aparición de atracones o conductas alimentarias poco saludables.
- Descompensaciones en personas con enfermedades cardiovasculares no controladas.
Por este motivo, se recomienda realizar una evaluación individual antes de iniciar este tipo de prácticas.
Dietas de moda: beneficios limitados y posibles efectos adversos
Dentro de las dietas más difundidas se encuentra la dieta cetogénica o “keto”, caracterizada por un alto consumo de grasas y una reducción importante de carbohidratos.
Según la FAC, este tipo de alimentación puede generar descenso de peso y mejoras en los niveles de glucosa a corto plazo. Sin embargo, en personas con determinada predisposición genética puede aumentar el colesterol LDL, provocar cetosis excesiva y generar déficits de micronutrientes.
Por esta razón, su utilización debe limitarse a situaciones específicas y con seguimiento médico-nutricional.
Dietas détox y restricciones extremas
Las dietas conocidas como détox proponen eliminar toxinas mediante jugos, ayunos o restricciones alimentarias severas.
Desde la Federación Argentina de Cardiología indicaron que no existe evidencia científica que demuestre beneficios reales de estas prácticas, ya que el organismo cuenta con mecanismos naturales de eliminación de sustancias a través del hígado y los riñones.
Entre los riesgos asociados pueden aparecer:
- Hipoglucemia.
- Pérdida de masa muscular.
- Desequilibrios hidroelectrolíticos.
Por estos motivos, no son recomendadas por sociedades científicas.
También se encuentran las dietas ultra hipocalóricas, que prometen pérdidas rápidas de peso mediante una reducción extrema de calorías.
Aunque pueden generar descensos iniciales importantes, suelen asociarse con efecto rebote y pérdida significativa de masa muscular. Además, pueden provocar arritmias, alteraciones hidroelectrolíticas, presión arterial baja y trastornos de la conducta alimentaria.
Los llamados “superalimentos”
Otra tendencia frecuente es la incorporación de alimentos a los que se les atribuyen propiedades extraordinarias o incluso curativas.
Al respecto, Picchio señaló que ningún alimento por sí solo previene o cura enfermedades, y que los beneficios para la salud dependen del conjunto de la alimentación y de los hábitos sostenidos en el tiempo.
La importancia de una alimentación sostenible
Desde la FAC destacan que cualquier estrategia alimentaria debería cumplir tres condiciones principales:
- Ser segura desde el punto de vista metabólico y cardiovascular.
- Poder mantenerse a largo plazo.
- Adaptarse a las características y necesidades de cada persona.
Los patrones alimentarios con mayor evidencia científica para reducir el riesgo cardiovascular continúan siendo la dieta mediterránea, la dieta DASH y otros modelos basados en alimentos reales, con bajo nivel de procesamiento y un adecuado equilibrio de nutrientes.
Los especialistas concluyen que tanto el ayuno intermitente como las dietas de moda pueden tener utilidad en determinados grupos de personas, pero no representan soluciones universales. La educación alimentaria, la evaluación personalizada y el acompañamiento profesional siguen siendo fundamentales, especialmente en quienes presentan enfermedades crónicas o factores de riesgo cardiovascular.
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